Era “muy temprano por la mañana”, aún “había oscuridad”, cuando YAHSHUA,habia resucitado, en el Shabbat, , sino solamente la estrella de la mañana resplandeció sobre Su tumba abierta. Las sombras no habían desaparecido, ni los ciudadanos de Jerusalén habían despertado. Aún era de noche, era la hora de dormir y había oscuridad cuando El resucitó. Su resurrección no hizo que despertasen los que dormitaban en la ciudad. Del mismo modo, será “muy temprano por la mañana cuando aún esté oscuro” y solo brillará la estrella de la mañana, cuando el cuerpo de yahshua, el pueblo santo, resucitará. A semejanza de El, Sus santos despertarán mientras los hijos de la noche y las tinieblas aún duermen su sueño de muerte. En su resurrección no perturbará a nadie. (El mundo no oirá la voz que los cita) Con la misma quietud con que YAHSHUA colocó para que descansasen en su tumba a cada uno, como se colocan a los niños en los brazos de sus madres, de la misma manera cuando llegue la hora, él los despertará. A ellos se les habla con aquellas palabras vivificadoras de Isaías 26:19, “Despertad y cantad, moradores del polvo”. Los rayos de gloria que primero aparezcan hallarán sus tumbas. Ellos se nutrirán con los primeros fulgores de la mañana, aún cuando las nubes del este den señales muy pequeñas de retirarse. Su fragancia genial, la quietud de su calma, la frescura que posee, la dulzura de su soledad, la quietud de su pureza, todo esto tan solemne y al mismo tiempo tan lleno de esperanza, les pertenece a ellos.
¡Que contraste tan grande existe entre estas cosas y la noche oscura porque han atravesado!
¡Que contraste contemplamos entre dichas cosas y la tumba de donde has salido!
Y cuando ellos se desprendan del césped que los cubre, arrojen su mortalidad a un lado, y resuciten con sus cuerpos glorificados para encontrar a su Señor en el aire, ellos serán iluminados y guiados hacia arriba, a través del sendero sin pisar, por los rayos de luz de aquella Estrella de la mañana, la cual los conducirá como la Estrella de Bethlehem a la presencia del Rey. “El llanto puede durar una noche, pero el gozo aparece a la mañana siguiente.”
Horatius Bonar
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