viernes, 13 de junio de 2014

Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos,

Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones, y que pongan en el fleco de cada borde un cordón azul. Y os servirá el fleco, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos del SEÑOR, a fin de que los cumpláis y no sigáis vuestro corazón ni vuestros ojos, tras los cuales os habéis prostituido, para que os acordéis de cumplir todos mis mandamientos y seáis santos a vuestro Dios. Yo soy el SEÑOR vuestro Dios que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo soy el SEÑOR vuestro Dios.
(Núm. 15:38-41 LBLA)
¿Para qué sirven los flecos?
Los flecos que los varones judíos ponen en sus ropas de cuatro puntas sirven para  recordar el compromiso que tienen con el Eterno y sus mandamientos. Cuando los ojos desean desviarse e ir tras la impureza, los flecos allí están para recordar que el judío es santo y eso le ayuda a evitar el pecado. Los flecos también son un recordatorio de la salida de Egipto lo cual significa que los hijos de Israel ya no son esclavos, ni siquiera de los deseos de sus ojos y así podrán superar los malos instintos con la ayuda del Eterno. El deseo de ser moralmente puro tiene que ver con la certeza que el Eterno es mi Elokim y que yo vivo para él, soy santo.
Los judíos que viven en una santidad real, no ficticia, serán los maestros futuros de los gentiles que los buscarán con afán al ver como el Todopoderoso está con ellos en todos los aspectos, también de manera sobrenatural. Llegará el momento en la historia, y no está lejos, cuando diez varones de las naciones asirán de los bordes de un judío – donde están los cuatro flecos – y pedirán ayuda para caminar con él, como está escrito en Zacarías 8:23: “Así dice el SEÑOR de los ejércitos: "En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán el vestido de un judío, diciendo: 'Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.'"” (LBLA)
¿Qué desearán estos varones? Caminar con el judío. ¿Por qué? Porque han oído que Elokim está con los judíos. Ya no quieren intentar de caminar separados de los judíos siguiendo sus propias interpretaciones de las Escrituras, separadas del origen hebreo y de la instrucción oral. Al agarrar aquellos fleco están reconociendo que la Torá fue dada al judío y que el judío es el que tiene la autoridad para enseñar la Torá a las naciones.
Además están reconociendo que el Eterno está con los judíos que cumplen los mandamientos y llevan tsitsit –ציצת  – flecos. El judío recibió la Torá escrita y la torá oral. Por eso es el único que es capaz de enseñar al no judío cómo debe ser cumplida correctamente de manera que también él pueda caminar con Elokim.
Caminar con el judío que camina con el Todopoderoso es algo muy práctico. Tiene que ver con mandamientos concretos y una conducta disciplinada en toda la vida. Esto no significa que el no judío tendrá que cumplir todos los mandamientos de la Torá, sino que está dispuesto a ser enseñado por el judío acerca de cuáles son los mandamientos que son para él y cómo hay que cumplirlos.
La disciplina basada en el temor del Cielo es una de las condiciones para que lo sobrenatural pueda estar presente de manera constante. El judío que sabe cumplir los mandamientos correctamente conoce a su Elokim (Dios) y Elokim está con él. Esa presencia divina es atractiva y es la que finalmente podrá ayudar a los de las naciones a caminar bien.
Shabat shalom,

Ketriel

jueves, 12 de junio de 2014

Diles: "Vivo yo"--declara el SEÑOR-- "que tal como habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros.

¿Pueden las palabras de los padres influir sobre los hijos durante muchos años?




Números 14:26 – 15:7
Diles: "Vivo yo"--declara el SEÑOR-- "que tal como habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cadáveres, todos vuestros enumerados de todos los contados de veinte años arriba, que han murmurado contra mí… Y vuestros hijos serán pastores por cuarenta años en el desierto, y sufrirán por vuestra infidelidad, hasta que vuestros cadáveres queden en el desierto. 
(Núm. 14:28, 29, 33 LBLA)
¿Pueden las palabras de los padres influir sobre los hijos durante muchos años?
La lengua tiene la muerte y la vida en su poder. Los que se quejaron recibieron exactamente lo que habían dicho en su clamor de incredulidad. El Eterno consideró su queja y su incredulidad como un adulterio espiritual. La palabra hebrea que fue traducida como  infidelidad es zennut –זנות  – y significa adulterio. ¿Qué tipo de adulterio fue lo que cometieron? ¿Se inclinaron ante algún dios ajeno? No, habían dicho que hubiera sido mejor morir en Egipto o en el desierto que caer a espada y ser llevados presos. También habían hablado de nombrar un jefe para volver a Egipto.
El Eterno llamó esta actitud adulterio. El que está en un pacto con él y no confía en él y en sus promesas comete adulterio espiritual. El no someterse a los líderes dados por el Eterno y buscar otros líderes de manera democrática es cometer adulterio espiritual. Con esa actitud no se llega a ninguna parte, sólo a la muerte.
Ninguno de los que fueron contados pudieron entrar en la tierra prometida, excepto los dos que habían hablado la verdad con fidelidad y confianza. “Muerte y vida está en el poder de la lengua, y los que la aman comerán de su fruto.” (Prov. 18:21 LBLA)
Los que no fueron contados, ancianos, mujeres, niños y jóvenes hasta 19 años, no fueron sentenciados. Esto nos enseña que el que ha sido escogido para una tarea más responsable, obtiene mayor juicio a la hora de ser infiel. Los demás también fueron infieles, pero como no estaban en la lista de los contados no tenían que morir en el desierto.
Los hijos de los que tenían que morir tuvieron que cargar la consecuencia del adulterio espiritual de sus padres y pasar cuarenta años en el desierto hasta poder recibir la promesa. Por las palabras de sus padres tuvieron que ser pastores en el desierto durante cuarenta largos años. ¡Qué importante son las palabras que uno habla! Lo que hablo hoy puede influir sobre mis hijos durante muchos años.
Sin embargo, esos cuarenta años de pastoreo en el desierto sirvieron para forjar una generación muy obediente y fiel. Al igual que los cuarenta años de pastoreo habían creado un carácter muy bueno en Moshé, ahora toda una generación tenía que pasar por el mismo trato para que aprendieran a ser fieles. Esa generación fue la mejor en la historia de Israel.
Aprendamos de esta lección a no dudar de la bondad y las promesas del Eterno. Aprendamos a no hablar palabras que traigan juicio sobre nosotros y nuestros hijos. Saquemos de nuestro vocabulario expresiones como “Siempre pasa esto y aquello.” “Nunca podré…” “Por qué siempre…” “Es imposible que…” Lo que hablas delante del Eterno tiene fuerza no sólo sobre tu vida sino sobre la generación venidera. ¡Pon un freno en tu boca!
Kol tuv,

Ketriel

miércoles, 11 de junio de 2014

Pero ahora, yo te ruego que sea engrandecido el poder del Señor

Números 14:8-25
Pero ahora, yo te ruego que sea engrandecido el poder del Señor, tal como tú lo has declarado, diciendo: "El SEÑOR es lento para la ira y abundante en misericordia, y perdona la iniquidad y la transgresión; mas de ninguna manera tendrá por inocente al culpable ; sino que castigará la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y la cuarta generación ." Perdona, te ruego, la iniquidad de este pueblo conforme a la grandeza de tu misericordia, así como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.
(Núm. 14:17-19 LBLA)
¿Quién es más fuerte, el que castiga o el que perdona?
Moshé pidió al Eterno engrandecer su poder y mostrar su misericordia en lugar de actuar con su justicia rigurosa. ¿Qué tiene que ver la misericordia y el perdón con el poder? ¿No sería una manifestación superior de su poder exterminar al pueblo en un instante?
Este texto nos enseña que el Eterno necesita emplear más poder para la misericordia y el perdón que para el castigo.
Así es también para el hombre. Es más fácil actuar con sentimientos de ira e indignación ante la injusticia y el pecado que con misericordia y perdón. Requiere más poder perdonar que vengarse. El que sabe perdonar es más poderoso que el que demanda una sentencia justa.
Deja que el ejemplo del Eterno sea tu regla de conducta. Deja que él te fortalezca en tu interior y permite que la misericordia triunfe sobre el juicio en tu trato con el prójimo.
¡El que sabe perdonar es poderoso!

Kol tuv,

martes, 10 de junio de 2014

Y dieron un mal informe a los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido,

Números 13:21 – 14:7
Y dieron un mal informe a los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por la que hemos ido para reconocerla es una tierra que devora a sus habitantes, y toda la gente que vimos en ella son hombres de gran estatura… y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por la que pasamos para reconocerla es una tierra buena en gran manera. 
(Núm. 13:32; 14:7 LBLA)
¿Cómo ves lo que tienes por delante?
Lo que vemos determina nuestro habla, nuestras decisiones y nuestra conducta. La visión espiritual del hombre decide cómo será su futuro. Los doce espías vieron la misma tierra, las mismas ciudades y los mismos habitantes, pero hubo dos formas de reacción muy diferentes ante lo que vieron. Lo importante no es lo que tienes por delante sino cómo reaccionas ante ello.
Aunque los diez espías vieron la tierra hermosa, sus almas fueron invadidas de pensamientos de problemas y imposibilidades y no podían creer que era posible vencer sobre esos pueblos tan grandes y conquistar esas ciudades tan fortificadas. La razón era que no querían creen en el Eterno.
Pero los dos espías tenían otro espíritu y vieron las mismas cosas de otra manera. Habían aprendido de lo que pasó en Egipto y en el desierto. Sabían que tenían un Elokim poderoso y creyeron en sus promesas. Vieron la realidad visible y vieron también la realidad invisible. Los hijos de Anac eran gigantes, sí, las ciudades tenían murallas muy altas, sí, pero el Todopoderoso es mucho más grande y él estaba con ellos. Los diez espías vieron las cosas desde abajo pero los dos espías las vieron desde arriba.
Hay dos voces, la voz de lo imposible, que sólo habla de las cosas desde el punto de vista natural, y la voz de lo posible, que habla de las cosas desde el punto de vista del poder y las promesas del Eterno. Según escuchamos vamos a creer. Si sólo vemos y escuchamos las cosas según un punto de vista natural, vamos a actuar sólo de forma natural y recibir sólo resultados naturales, pero si vemos y estuchamos lo que enseñan las promesas divinas vamos a actuar de manera natural y recibir la asistencia del cielo de modo que nuestras acciones naturales se vuelvan sobrenaturales.
La manera de oír determina nuestra fe. Según nuestra manera de ver las cosas así nos será hecho.
Amado discípulo del Mesías, aprende a mirar las cosas con los ojos del espíritu, desde arriba. Observa la realidad de las cosas físicas pero no te quedes allí. Observa y escucha lo que dice el cielo, porque el cielo es el que tiene la autoridad sobre la tierra y el poder para cambiar lo terrenal. Aprende a colaborar con el cielo y verás como las promesas del Eterno son capaces de transformar la situación de la tierra según lo que hay en el cielo.
Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder” (Ef. 1:18-19 LBLA)

Ketriel

lunes, 9 de junio de 2014

de la tribu de Efraín, Oseas, hijo de Nun… pero a Oseas, hijo de Nun, Moisés lo llamó Josué.

Shelaj Lejá 37-1
Envía para ti
Números 13:1-20
 de la tribu de Efraín, Oseas, hijo de Nun… pero a Oseas, hijo de Nun, Moisés lo llamó Josué.
(Núm. 13:8, 16b LBLA)
¿Qué relación hay entre el Mesías y Efrayim?
Yehoshúa (Josué) es la forma larga del nombre Yeshúa. Moshé supo proféticamente que el nombre del Mesías sería Yehoshúa/Yeshúa y por eso puso ese nombre sobre el que iba a ser su sucesor. Este Yehoshúa hijo de Nun, vino de la tribu de Efrayim, hijo de Yosef. Esto es una señal profética de que el Mesías tenía que ser hijo de Yosef y cumplir el papel del Mesías sufriente para luego ser levantado en alto, al igual que Yosef en Egipto.
Al mismo tiempo vemos aquí una conexión interesante entre el Mesías y la tribu de Efrayim que representa las tribus dispersas y perdidas de Israel. El Mesías tiene el papel de representar y restaurar esas tribus perdidas.
Desde que vino la primera vez, el Mesías ha estado trabajando con la restauración del las tribus perdidas de manera espiritual. Las diez tribus perdidas se encuentran mezcladas entre los gentiles. Por eso cuando los gentiles reciben la salvación y empiezan a ser obedientes a los siete mandamientos que son para los descendientes de Noaj, reciben la ciudadanía celestial y de esa manera Efrayim es restaurado en el cielo y tiene un estatus muy alto.
Sin embargo, los gentiles que entran en la salvación  en el Mesías y representan a Efrayim, no son injertados en el Israel que hay en la tierra y por eso no podrán llamarse israelitas ni reemplazar al pueblo judío. Son un pueblo del Eterno compuesto por los justos de entre las naciones pero no son el pueblo del Eterno en el sentido del pueblo del pacto (de la circuncisión física). Tampoco están obligados a cumplir todos los mandamientos que son para los de la circuncisión.
La restauración física final y completa de las tribus perdidas está reservada para la segunda venida del Mesías. Entonces, según mi entendimiento, los descendientes físicos de Efrayim entre las naciones –que no habrán sido transformados en inmortales por el poder de la resurrección – serán escogidos y señalados por el Mesías y tendrán que entrar en el pacto de la circuncisión para formar parte del pueblo físico de Israel. Así serán restauradas las tribus de manera física. Estos israelitas serán mortales.
Así vemos que la restauración de Efrayim se efectúa en dos niveles, primero de manera espiritual en el cielo, por la circuncisión del corazón de los gentiles que reciben el mensaje del Mesías, y en segundo lugar con la restauración terrenal de las tribus perdidas con la circuncisión de la carne y la unión con el pueblo físico de Israel en la tierra.
Los justos de las naciones que ahora son conciudadanos en el cielo no serán parte de los restaurados físicos de las tribus porque en el momento del retorno del Mesías serán transformados en inmortales y serán los que gobernarán sobre la tierra sobre los mortales.
Así es como entiendo las Escrituras.
Shavua tov,

Ketriel

viernes, 6 de junio de 2014

¿Por qué la ira del Eterno se encendió contra el pueblo?

Y el pueblo estuvo levantado todo el día, toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron las codornices (el que recogió menos, recogió diez homeres), y las tendieron para sí por todos los alrededores del campamento. Pero mientras la carne estaba aún entre sus dientes, antes que la masticaran, la ira del SEÑOR se encendió contra el pueblo, y el SEÑOR hirió al pueblo con una plaga muy mala.
(Núm. 11:32-33 LBLA)
¿Por qué la ira del Eterno se encendió contra el pueblo?
El populacho que había salido con los hijos de Israel tenían un deseo insaciable de carne, pescado, frutas y verduras. Despreciaron el maná que el Eterno estaba dando bondadosamente todos los días. Esta actitud contagió a los hijos de Israel y lloraron diciendo: “¿Quién nos dará carne para comer?” (11:4) El Eterno, que es bueno, mostró su poder enviando codornices para que tuvieran carne durante un mes entero.
Pero la ira del Eterno se encendió contra el pueblo y muchos murieron por ello. La razón fue porque habían rechazado al Eterno con su actitud (11:20). Todo el trato que el Eterno dio a su pueblo en el desierto era con el fin de moldear su carácter y crear un pueblo santo semejante al Mesías. Parte de este trato era la comida. El maná fue dado para afinar su carácter. El Eterno quería enseñarles a estar agradecidos por ese tremendo milagro que les daba de comer todos los días. El que da gracias antes y después de comer protege su alma de esta mala actitud.
El Eterno podía haberles dado carne, pescado, frutas y verduras todos los días en el desierto, pero no lo hizo, con el fin de preparar su carácter para la conquista de la tierra prometida. El que no sabe vencer sobre sus malos deseos no puede conquistar las promesas mayores. El que no sabe dominar sus instintos biológicos no puede ser parte de un ejército santo. El que sabe dominar su mente es más fuerte que uno que conquista una ciudad.
Todo esto quería enseñar el Eterno a su pueblo en el desierto, y por eso les hizo pasar lo que pasaban. Pero en lugar de confiar en Su bondad y creer en Sus promesas, se dejaron dominar por sus instintos bestiales y así rechazaron el trato divino en sus vidas. Esas personas nunca llegaron a la meta.
Querido discípulo del Mesías, el Eterno es el Señor de las circunstancias de tu vida. Si él permite que pases por dificultades y angustias, lo hace con el propósito de purificarte de tu pecado. Cuídate de no dejar lugar a los deseos bestiales de tu carne. Deja que él te purifique de todo eso. Sé agradecido por lo poco o mucho que tienes, y el Eterno te confiará mucho más.
Bendiciones,

Ketriel

jueves, 5 de junio de 2014

Cuando hagas subir

BeHaalotjá 36-5
Cuando hagas subir
Números 10:11-34
La bandera del campamento de los hijos de Judá, según sus ejércitos, partió primero, con Naasón, hijo de Aminadab, al frente de su ejército
 (Núm. 10:14 LBLA)
¿Quién va primero?
El nombre Yehudá tiene la misma raíz que la palabra gracias – todá,תודה  – según lo que fue dicho: “Concibió una vez más y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré (odé – אודה) al SEÑOR; así que le puso por nombre Judá; y dejó de dar a luz.” (Gén. 29:35 LBLA)
La primera característica de un judío es que alaba al Eterno. Desde que se levanta por la mañana hasta que se acuesta su boca está llena de alabanza y acciones de gracias. Decir gracias al Eterno por todo y en todo es una llave para el avance en la vida.
Por eso la tribu de Yehudá, la que sabe bendecir, alabar y dar gracias, es la que va primero. El pueblo que sabe decir gracias es el que abre brecha y el que puede avanzar y el primero en llegar a la meta. El que cambia su alabanza por amargura nunca llegará a la meta.
“El pueblo que yo he formado para mí proclamará mi alabanza.” (Isa. 43:21 LBLA)
“¡Cuán bienaventurado es el pueblo que sabe lo que es la voz de júbilo! Andan, SEÑOR, a la luz de tu rostro.” (Sal. 89:15 LBLA)
Todos los pueblos de la tierra están invitados a aprender de Yehudá y seguir su ejemplo, como está escrito en Deuteronomio 32:43ª y Romanos 15:10: “Regocijaos, naciones, con su pueblo” (LBLA)
“sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor; dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, a Dios, el Padre.” (Ef. 5:18b-20 LBLA revisada)
“dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en el Mesías Yeshúa.” (1 Tes. 5:18 LBLA revisada)
Sigamos el ejemplo de Yehudá, alabemos y demos gracias al Eterno en todo y por todo. Así avanzaremos y llegaremos primero a la conquista de las promesas.
¡Bendito sea el Eterno por siempre!
Ketriel


martes, 3 de junio de 2014

Y he dado a los levitas como un don a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para cumplir el ministerio de los hijos de Israel en la tienda de reunión y para hacer expiación en favor de los hijos de Israel, para que no haya plaga entre los hijos de Israel al acercarse al santuario.

BeHaalotjá 36-2
Cuando hagas subir
Números 8:15-26
Y he dado a los levitas como un don a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para cumplir el ministerio de los hijos de Israel en la tienda de reunión y para hacer expiación en favor de los hijos de Israel, para que no haya plaga entre los hijos de Israel al acercarse al santuario. 
(Núm. 8:19 LBLA)
¿Cómo son vistos los líderes en el Reino de los Cielos?


Los líderes que han sido puestos por HaShem constituyen dones a los demás creyentes. En este caso los levitas son dones del Eterno a sus superiores, los sacerdotes. Los líderes que el Mesías Yeshúa pone en su congregación son dones, como está escrito en Efesios 4:7-12: “Pero a cada uno de nosotros se nos ha concedido la gracia conforme a la medida del don del Mesías. Por tanto, dice: CUANDO ASCENDIÓ A LO ALTO, LLEVO CAUTIVA UNA HUESTE DE CAUTIVOS, Y DIO DONES A LOS HOMBRES. (Esta expresión: Ascendió, ¿qué significa, sino que él también había descendido a las profundidades de la tierra? El que descendió es también el mismo que ascendió mucho más arriba de todos los cielos, para poder llenarlo todo.) Y él dio a algunos el ser emisarios, a otros profetas, a otros anunciadores de buenas nuevas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo del Mesías” (LBLA revisada)
Este texto habla de los cinco dones ministeriales que el Mesías entrega a los hombres. Cada uno de ellos representa una parte del ministerio total del Mesías, v 7. Ninguno de los líderes tiene todo el ministerio de Mashíaj, sólo una parte. Pero juntos forman a Mashíaj como dones ministeriales. Cada ministerio es un don, dado al pueblo, y cada uno de estos dones tiene una parte del ministerio del Mesías, según la gracia que haya recibido. Yeshúa tiene todo, pero ninguno de nosotros tiene lo mismo, sino solamente una parte de él.
Los dones ministeriales son dados para perfeccionar a los santos para que ellos hagan la obra del ministerio para la edificación del cuerpo del Mesías. Observe que los santos son los que hacen la obra, dirigidos y perfeccionados por los cinco dones ministeriales.
Los dones ministeriales son dados al pueblo, pero ninguno de ellos podrá ejercer su función si no es recibido y aceptado por el pueblo. Así funciona todo liderazgo, el Eterno da y el pueblo reconoce, el Eterno pone y el pueblo se somete.
En el Reino de los Cielos no existe la dictadura y los líderes no pueden obligar a nadie a obedecer o someterse. Pero aunque el sometimiento sea voluntario las consecuencias de la rebeldía contra los dones ministeriales son graves, con falta de dirección y bendición la cual produce un mal funcionamiento del cuerpo.
Que el Eterno, por medio de su Mesías, escoja, levante, consagre y entregue buenos líderes a la congregación del Mesías y que derrame de su gracia para que el pueblo pueda recibirlos y someterse a ellos, para que el cuerpo del Mesías sea edificado, perfeccionado y completamente limpiado antes de su venida en gloria.
Bendiciones,

Ketriel

lunes, 2 de junio de 2014

¿Qué hay en el corazón del Eterno?

BeHaalotjá 36-1
Cuando hagas subir
Números 8:1-14




(Núm. 8:14 LBLA)


Así separarás a los levitas de entre los hijos de Israel, y los levitas serán míos. 
¿Qué hay en el corazón del Eterno?
El Eterno creó al hombre a su imagen y semejanza. Por eso cuando él mira al hombre se está viendo un reflejo de sí mismo. El mandamiento de amar al prójimo como a sí mismo ha salido de su corazón y por lo tanto él ama al hombre. El Eterno ama al hombre con todo su corazón. Por eso le dolió tanto cuando Adam se apartó en el huerto y se escondió de su presencia por haber pecado. El pecado separa al hombre del Eterno. Por eso el Eterno odia al pecado pero sigue amando al hombre.
La única manera de poder restablecer la relación inicial en el paraíso es quitar el pecado del hombre. Por medio de los sacrificios el pecado es cubierto y perdonado, pero no quitado. Pero por medio de la muerte y resurrección el pecado es eliminado del hombre.
Ahora, el Eterno desea estar cerca del hombre, o más bien, desea que el hombre esté cerca de él. Por eso escogió al pueblo de Israel para tener una nación cercana a él. Pero esto no le era suficiente. Su amor y deseo por el hombre hizo que escogiera un grupo de entre los escogidos, escogió a los levitas de entre los hijos de Israel y dice que ellos serán suyos.
Esto muestra lo que hay en el corazón del Eterno, un profundo deseo de estar cerca del hombre porque él ama al hombre como a sí mismo, como está escrito en Malaquías 1:2a: “Yo os he amado --dice el SEÑOR--.” (LBLA) Y en Lucas 2:14 está escrito: “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes El se complace.” (LBLA) Y en 1 Juan 4:16 está escrito: “Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él.” (LBLA)
¿Qué hay en el corazón del Eterno? ¡Hombres!
Shavua tov,
Ketriel