martes, 25 de febrero de 2014

¿Cómo se puede aplicar el principio de la ofrenda de cereal de manera personal?

Levítico 1:14 – 2:6
Cuando alguien ofrezca una ofrenda de cereal como ofrenda al SEÑOR, su ofrenda será de flor de harina, sobre la cual echará aceite y pondrá incienso. Entonces la llevará a los sacerdotes hijos de Aarón; y el sacerdote tomará de ella un puñado de la flor de harina, con el aceite y con todo su incienso. Y el sacerdote la quemará como memorial sobre el altar; es ofrenda encendida de aroma agradable para el SEÑOR. El resto de la ofrenda de cereal pertenece a Aarón y a sus hijos; es cosa santísima de las ofrendas encendidas para el SEÑOR.
 (Lev. 2:1-3 LBLA)
¿Cómo se puede aplicar el principio de la ofrenda de cereal de manera personal?
El sacrificio de olá (ascensión, holocausto) se da de animales. Estos animales representan la vida del hombre. Cuando se entrega un animal para ser quemado enteramente se está dando un mensaje a HaShem: “Yo te pertenezco enteramente”. La ofrenda de ascensión representa nuestra entrega total.
El sacrificio de minjá (ofrenda de cereal) se da de los productos agrícolas. Estos productos representan el trabajo del hombre. Cuando entregamos estos productos a HaShem estamos diciendo: “Mi trabajo te pertenece enteramente”. La oblación representa nuestro servicio a HaShem.
Mientras que la ofrenda de ascensión no es comida, la mayor parte de la oblación es comida por los sacerdotes. Sólo un puñado de harina es ofrecido en el altar junto con todo el incienso. Esto nos enseña que el servicio que hacemos para HaShem es expresado principalmente por medio nuestro servicio a los líderes que él ha puesto sobre nosotros.
El incienso representa la oración y la alabanza a HaShem, (cf. Sal. 141:2, Rev. 5:8). El hecho de que todo el incienso tiene que ser ofrecido a HaShem nos enseña que no podemos dar la alabanza suprema u orar a los hombres, sino sólo al Padre.
No se puede servir a HaShem sin servir a los hombres, y especialmente los líderes que HaShem ha puesto, como está escrito en 2 Corintios 8:5: “y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios.” (LBLA) Primero se dieron al Señor, lo cual es el sacrificio de olá, de entrega total, a HaShem. Luego se dieron a los emisarios, los líderes, que HaShem había puesto sobre ellos. No puede haber una entrega total a HaShem sin un servicio y sometimiento a los líderes que Él ha puesto.
El Padre busca adoradores. Un adorador es uno que se ha entregado enteramente a Él, que ha pasado por la experiencia de la olá. Sólo el que pasa por la olá puede luego servir a HaShem con sus obras. Por eso la olá es presentada antes que la minjá. HaShem busca corazones entregados y dispuestos a hacer su voluntad.
Querido discípulo. ¿Has entregado tu corazón a HaShem? ¿Eres completamente suyo? ¿Estás reteniendo algo de tu vida para no ser entregado a tu Padre? ¿Has dado un sacrificio de olá de ti mismo? En tal caso podrás servirle correctamente. Si no, tus obras y tu servicio a HaShem no van a ser totalmente agradables para él.
No es lo mismo servir y obedecer al Padre sin una relación con el Padre, que hacerlo a base de una relación. La diferencia entre estas dos cosas no se ve por fuera, tiene que ver con el corazón, con la actitud interior. Lo más importante es nuestra relación con nuestro Papá celestial y con su hijo Yeshúa el Mesías, enviado por Él. En esa relación está la vida máxima, la vida eterna, como está escrito en Juan 17:3: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Yeshúa el Mesías, a quien has enviado.” (LBLA revisada)

          Kol tuv,

lunes, 24 de febrero de 2014

¿Cómo se puede aplicar el principio del holocausto de manera personal?

Y llamó
Levítico 1:1-13
es holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el SEÑOR.
 (Lev. 1:13b LBLA)
¿Cómo se puede aplicar el principio del holocausto de manera personal?
La olá (holocausto) representa la entrega total de nuestras vidas. Le damos todo lo que somos a HaShem. Nos damos a nosotros mismos a Él. No damos en primer lugar lo que tenemos o lo que podemos lograr, sino a nosotros mismos como ofrenda de ascensión, para ser consumidos delante de Él y no tener nada para nosotros mismos. No nos pertenecemos.
En el momento de la entrega somos presentados ante Él, para luego, poco a poco, experimentar la olá, empezando por darle nuestra vida, representada por la sangre.
Después de darle nuestra vida, Él nos va partiendo en trozos. Primero toma nuestra cabeza, nuestra mente, y la quema hasta que no quede nada de lo nuestro. Entonces nuestra oración será “No se haga mi voluntad sino la tuya. Las cosas no son de la manera que yo las entiendo, sino según lo que tú entiendas y según están reveladas en tu Torá.”
El siguiente paso del sacrificio de nuestro ser es cuando es quitado el “sebo”, aquella protección que cubre nuestras entrañas (nuestros motivos, intenciones y sentimientos). De esa manera somos hechos vulnerables. Nuestra insensibilidad hacia lo divino es eliminada. Esto se puede comparar con la circuncisión del corazón (cf. Deuteronomio 10:16). También puede ser comparado con la eliminación del muro de protección de argumentos alrededor de las emociones y la mente de una persona, como está escrito en 2 Corintios 10:3-6: “Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Elohim para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia del Mesías, y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea completa.” (LBLA revisada)
El siguiente paso de la ofrenda de ascensión es que las entrañas y las patas son lavadas en agua, lo cual representa el proceso de purificación por la Torá, como está escrito en Juan 15:3: “Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado.” (LBLA) En Efesios 5:26 está escrito: “para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra” (LBLA)
Las entrañas representan los motivos, las emociones, los deseos etc. Las patas representan nuestra conducta, el caminar, nuestro estilo de vida. Nuestros motivos y nuestra conducta tienen que ser purificados por la Torá para poder ser ofrecidos delante de HaShem como un olor agradable. HaShem nunca acepta nuestros deseos sin haberlos purificado por la Torá. Tampoco acepta nuestro estilo de vida sin la purificación por la Palabra. Todo tiene que pasar por una corrección, mediante el proceso del estudio de la Torá dirigido por el Espíritu de HaShem. En las Escrituras, tanto la Torá como el Espíritu son simbolizados por el agua.
En la olá, todo tiene que ser quemado. Esto significa que no puedes dejar nada de tu vida para ti mismo si vas a ser agradable para HaShem. Todo tiene que ser entregado tu Padre celestial, pieza por pieza.
Cuando te presentas a HaShem por primera vez con alegría y con el deseo de servirle y ser su siervo y su amigo, Él recibe tu vida. Te da una vida nueva en lugar de la que tú le entregaste. Esa vida nueva es la vida de resurrección por medio de Yeshúa el Mesías. Luego te va reclamando parte por parte, profundizando la entrega hasta que no quede nada de ti mismo, y sólo dependas de la nueva vida de resurrección que hay en Mashíaj. Cuando hayas llegado a ese nivel de la ofrenda de ascensión estás sintiendo y diciendo que tu vida no significa nada para ti, como está escrito en Hechos 20:24: “Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Yeshúa, para dar testimonio solemnemente de las buenas nuevas de la gracia de Dios.” (LBLA revisada) En Mateo 10:39 está escrito: “El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará.” (LBLA) En Lucas 22:42 está escrito: “diciendo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (LBLA)
          Los que se entregan totalmente al Eterno serán sumamente elevados.

          Shavua tov,

jueves, 6 de febrero de 2014

¿Por qué se cubre la cabeza en la presencia del Eterno?

Éxodo 29:1-18
y pondrás la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara pondrás la diadema santa… Y les ceñirás los cinturones a Aarón y a sus hijos, y les atarás las mitras, y tendrán el sacerdocio por estatuto perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos.
 (Éx. 29:6, 9 LBLA)
¿Por qué se cubre la cabeza en la presencia del Eterno?
En el servicio sacerdotal terrenal es necesario cubrir la cabeza para poder entrar en la presencia del Eterno. Todos los sacerdotes tenían que ministrar delante del Eterno con la cabeza cubierta. El sumo sacerdote tenía una cobertura que se llamaba mitsnefet, מצנפת, traducido como tiara. Los otros sacerdotes tenían una cobertura que se llamaba migbáat, מגבעת, traducido como mitra.
La vestidura del sumo sacerdote terrenal es una copia de la vestidura del Sumo Sacerdote celestial. Esto nos enseña que el Mesías Yeshúa está llevando una cobertura sobre su cabeza en su servicio delante del Eterno. Los sacerdotes hijos de Aharón corresponden a los discípulos de Yeshúa. Consecuentemente los discípulos de Yeshua podrán llevar parte de su cabeza cubierta en su servicio delante del Eterno, al igual que su Maestro celestial.
La prohibición que hace Pablo en 1 Corintios 11:4 es usar un velo semejante al velo de las mujeres que baja sobre el rostro o sobre el pelo. El texto griego habla de dejar que una cobertura baje sobre la cabeza. No es lo mismo que llevar algo sobre la parte superior de la cabeza. Un varón discípulo del Mesías que se cubre con un velo como se cubre una mujer deshonra a su Cabeza, que es el Mesías. En Corinto había mucha prostitución masculina y los hombres tenían muchas costumbres de las mujeres. Pablo daba estas instrucciones para impedir que estas costumbres entraran en la congregación del Mesías.
El servicio del tabernáculo nos enseña que cubrir la cabeza no es una señal de deshonra, sino todo lo contrario. El que se cubre delante del Eterno le honra. La cobertura en la cabeza es señal de sometimiento y autorización como un representante.
Es una buena costumbre colocar algo sobre la cabeza a la hora de servir al Eterno. Si eres judío tienes esta obligación como una costumbre de tu pueblo. Hoy en día los judíos piadosos siempre llevan una cobertura sobre su cabeza en señal de su ministerio sacerdotal delante del Eterno. Esta costumbre ha sido sacada del servicio en el templo donde todos tenían que cubrir sus cabezas en señal de respeto.
Si no eres judío y deseas cubrir tu cabeza en los momentos de oración, puedes hacerlo libremente incluso usando una prenda que es identificada como judía. Pero si vas a usar una cobertura diariamente en público como señal de estar en el servicio sacerdotal como discípulo del Mesías, no debes usar una kipá para que no seas identificado como judío y no ser una piedra de tropiezo.
Las mujeres casadas, judías y no judías, deben cubrir sus cabezas siempre cuando oran. Las solteras no están obligadas a cubrirse cuando oran pero pueden hacerlo si desean. Las judías casadas siempre deben cubrir sus cabezas en público en señal de sometimiento a sus maridos y al Eterno. Las mujeres no judías pueden adoptar esta buena costumbre si desean. Que todo se haga en amor y en respeto.
          Bendiciones,

          Ketriel

miércoles, 5 de febrero de 2014

Quién no morirá?

Éxodo 28:31-43
Y estará sobre Aarón cuando ministre; y el tintineo se oirá cuando entre en el lugar santo delante del SEÑOR, y cuando salga, para que no muera.
(Éx. 28:35 LBLA)
¿Quién no morirá?
El servicio en el santuario terrenal era sumamente importante. La presencia del Eterno no es solamente una gloria maravillosa sino también un fuego consumidor. Es muy importante saber acercarse al Eterno de manera correcta porque en su presencia no puede haber ningún pecado. El pecado no mora en él ni puede morar en su presencia. Por eso los sacerdotes que servían en la sombra del cielo corrían el riesgo de morir en el caso de no cumplir con las normas de conducta correctas que existen en la Casa del Eterno. El que no cumple las normas expone su vida a la muerte. La presencia del fuego consumidor del Eterno es sumamente peligroso para el pecador. Pecado es no cumplir las normas.
El Eterno instruyó a Moshé acerca de cómo poder tener Su presencia en medio de los hijos de Israel y cómo poder servirle de manera segura, para no morir.
Una de las cosas que el sumo sacerdote tenía que hacer era vestir un manto con granadas de tela y campanillas de oro todo alrededor en el borde inferior. Las campanillas de oro tenían que sonar todo el tiempo cuando él se movía. Esto era necesario para que no muriera en la presencia del Eterno al entrar y salir de allí.
Esto nos enseña que no se puede venir ante el Eterno de cualquier manera. Hay normas muy estrictas para poder estar cerca de Él. Cuanto más cerca de Él estemos, más disciplina y más normas son requeridas.
Ahora, el texto hebreo no dice “para que no muera”, aunque eso sea la interpretación correcta en el sentido simple – en hebreo pshat,פשט  – del texto. El texto hebreo dice literalmente: “y no morirá” – ve-lo yamut, ולא ימות. Mientras que Aharón estaba sirviendo en el lugar santo con el sonido de las campanillas de oro en sus vestiduras él no podía morir.
Esto nos lleva a pensar en el Sumo Sacerdote celestial que no puede morir. Después de ser levantado de entre los muertos recibió una vida indestructible, la que es el fundamento mismo para su ministerio sacerdotal celestial, y él no puede morir. El está sirviendo día y noche en el lugar santo en el templo celestial y no morirá.
Esa vida eterna e indestructible de la resurrección será dada a todos los que confían en él. Todos los que son del Mesías serán resucitados para la misma vida indestructible en su segunda venida.

          ¡Bendito sea el Eterno por la vida eterna que está en el Mesías Yeshúa!

martes, 4 de febrero de 2014

Qué hay sobre el corazón del Sumo Sacerdote?

Mandarás
Éxodo 28:13-30
Y Aarón llevará los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón cuando entre en el lugar santo, continuamente por memorial delante del SEÑOR. Pondrás en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim, y estarán sobre el corazón de Aarón cuando entre a la presencia del SEÑOR; y Aarón llevará continuamente el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante del SEÑOR.  
(Éx. 28:29-30 LBLA)
¿Qué hay sobre el corazón del Sumo Sacerdote?
El relato del pectoral del juicio muestra que sobre el corazón del sumo sacerdote están los nombres de los hijos de Israel. Cada vez que el Eterno ve el sumo sacerdotes está viendo a todos los hijos de Israel. El sumo sacerdote representa toda la nación. El es como una puerta y un camino entre el Eterno y el pueblo y entre el pueblo y el Eterno. Por eso está escrito que él tendrá que llevar el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón. No se trata solamente de transmitir mensajes del Eterno al pueblo, sino de la responsabilidad que el sumo sacerdote tiene ante el Eterno. Lo que el pueblo hace caerá sobre él. Él es el pueblo a los ojos del Eterno. Cuando él entra en el santuario, el pueblo está entrando en él. El es el representante del pueblo delante de HaShem.
Lo mismo sucede en el cielo con el Sumo Sacerdote celestial. El está llevando sobre su corazón no solamente los nombres de los hijos de Israel, sino también la responsabilidad de sus pecados. El Mesías es el pueblo de Israel a los ojos de Eterno. Cuando el pueblo peca, él tendrá que llevar la carga y la culpa de ese pecado. El Eterno ve al pueblo a través de él y el pueblo no puede venir delante del Eterno sino por medio de él. Él es el camino para que el Eterno pueda llegar al pueblo de Israel y él es el camino por medio del cual el pueblo pueda llegar al Eterno. Su misión en el cielo es importantísima. Por medio del Mesías las oraciones de los hijos de Israel llegan al Invisible.
Ahora, ¿qué pasa con todas las demás naciones? ¿Está el Sumo Sacerdote celestial intercediendo solamente a favor de los hijos de Israel? No, Israel fue creada para ser una nación sacerdotal (Ex. 19:6). Esto significa que Israel es el canal entre el Eterno y las demás naciones. La función que el sumo sacerdote tiene para el pueblo es la misma que el pueblo tiene para las naciones gentiles. De esa manera están representadas todas las naciones en el pueblo de Israel que a su vez está representado en el Sumo Sacerdote celestial. Cuando Israel es bendecido, la bendición llega a las demás naciones. Cuando Israel es maldecido, las demás naciones sufren por ello.
En el Salmo 67 está escrito: “Para el director del coro; con instrumentos de cuerda. Salmo. Cántico. Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, y haga resplandecer su rostro sobre nosotros; (Selah) para que sea conocido en la tierra tu camino, entre todas las naciones tu salvación. Te den gracias los pueblos, oh Dios, todos los pueblos te den gracias. Alégrense y canten con júbilo las naciones, porque tú juzgarás a los pueblos con equidad, y guiarás a las naciones en la tierra. (Selah) Te den gracias los pueblos, oh Dios, todos los pueblos te den gracias. La tierra ha dado su fruto; Dios, nuestro Dios, nos bendice. Dios nos bendice, para que le teman todos los términos de la tierra.” (LBLA)
Ahora, el ministerio celestial sacerdotal del Mesías también está llegando a cada individuo en particular dentro del pueblo del pacto, incluyendo a los injertados justos de entre las naciones. El hecho de que hay doce nombres sobre las doce piedras en el pectoral nos enseña que el Eterno no mira al pueblo únicamente como una sola cosa, sino está considerando a cada individuo en particular.
Esto implica también que tu nombre está escrito sobre el corazón del Sumo Sacerdote celestial. Yeshúa está mencionando tu nombre delante del Eterno, como está escrito en Romanos 8:34b “el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.” (LBLA)
Amado discípulo del Mesías, gózate porque tienes un representante en el cielo que está mencionando tu nombre delante del Todopoderoso. Él no se olvida de ti, porque estás grabado sobre su corazón como la grabadura de piedra que no se puede quitar. Tu valor es inmenso, más que una piedra preciosa engastada en filigrana de oro. Gracias a sus oraciones por ti puedes llegar al Padre. Él es tu camino, tu puerta y él que se ha hecho responsable de tus pecados. Por medio de Yeshúa eres aceptado delante del Padre. Fuera de él nadie será aceptado.

¡Bendito sea el Eterno por aceptar con agrado el servicio de nuestro Sumo Sacerdote celestial a favor del pueblo Israel y las naciones!