martes, 29 de octubre de 2013

¿Cómo conseguir, aguantar y mantener tanta riqueza?

Génesis 26:13-22


Y el hombre se enriqueció, y siguió engrandeciéndose hasta que llegó a ser muy poderoso.

(Gén. 26:13 LBLA)

¿Cómo conseguir, aguantar y mantener tanta riqueza?

La Torá dice que nuestro padre Avraham era un hombre muy rico en ganado, oro, plata, siervos y siervas (13:2; 24:35). La riqueza material fue uno de los resultados de la bendición divina. La pobreza no es una bendición. La escasez es el resultado de la maldición. La bendición del Eterno libera de la pobreza.
Ahora, Avraham era muy rico, y al final entregó toda su riqueza a Yitsjak (25:5). Yitsjak fue bendecido después de la muerte de su padre y siguió enriqueciéndose hasta llegar a ser tan poderoso que los filisteos le tenían envidia y le expulsaron de su tierra. ¡Cuánta riqueza tenía entonces Yitsjak! ¿Cómo es posible que el Eterno podía confiarle tanta riqueza si el amor al dinero es la raíz de todos los males? (1 Tim. 6:10)
Es obvio que Yitsjak tenía tal carácter que podía ser un buen administrador de las riquezas materiales, de manera que el Eterno no tenía ningún problema para enriquecerle de esa manera. Yitsjak aguantaba la vida de ricos porque era confiable.
Una de las condiciones para poder aguantar tanta riqueza era que no amaba el dinero. Amaba al Eterno antes que todo. El que ama el dinero no puede ser un buen administrador de muchas riquezas.
Otra condición era que no puso su confianza en las riquezas sino el Él que daba las riquezas. El que confía en sus bienes no puede ser un buen administrador de muchas riquezas.
Otra condición que hizo que Yitsjak podía aguantar tanta riqueza era su manera de tratar a su prójimo. En este texto vemos que los filisteos le tenían envidia por ser tan rico. Y en lugar de defenderse y luchar contra ellos y usar su poder para aplastar a los que le hacían la vida difícil, se alejó de ellos humildemente. Aunque él había cavado los pozos, los filisteos dijeron que el agua era de ellos. Yitsjak podía haber utilizado su poder para enfrentarles y por la fuerza coger el agua de los pozos que había cavado. Incluso podía haberlos enfrentado con una guerra para expulsarlos de la tierra. Pero no lo hizo sino se retiró de allí y buscó una solución en otro lugar. ¡Qué carácter más noble tenía nuestro padre Yitsjak!
El agua es una condición para la existencia de toda vida que hay en la tierra. El pozo representa la oración en nuestra vida espiritual. Para poder ser rico para con el Eterno hay que saber sacar agua de los pozos. Si no hay agua uno muere y si no hay pozos hay que esforzarse y cavar hasta encontrar agua. Otra vez vemos la importancia de esforzarse en la oración para llegar a las profundidades espirituales y encontrar agua. Si no encuentras agua espiritual te mueres, y si no puedes mantener los pozos que te dan agua te mueres. No te des por vencido hasta encontrar agua. Esfuérzate, toma tiempo, busca, cava y muévete de un lugar a otro hasta encontrar agua que satisfaga tu sed espiritual. Es la única manera de prosperar espiritualmente.
Los filisteos representan todos los enemigos que tenemos que quieren obstruir nuestra vida de oración. Si los enemigos han cerrado algún pozo en tu vida, vuelve a cavar allí. No permitas que tus pozos sean obstruidos. Mantén siempre viva tu relación íntima con el Eterno. Así conseguirás, aguantarás y mantendrás tanto la riqueza espiritual como la material.
Que el Eterno nos ayude a siempre poder tener agua limpia abundante para que nuestra vida pueda ser muy poderosa para Su gloria,
Ketriel

viernes, 25 de octubre de 2013

¿A qué pueblo fue reunido Avraham?

Las vidas de Sará
Génesis 25:1-11

Abraham expiró, y murió en buena vejez, anciano y lleno de días, y fue reunido a su pueblo.
(Gén. 25:8 LBLA)
¿A qué pueblo fue reunido Avraham?
Si nuestro padre Avraham había salido de su tierra natal y ya no vivía en el lugar de sus familiares ¿cómo es posible que la Torá diga que fue reunido a su pueblo cuando murió?
La expresión “reunido a su pueblo” no habla del alma que posiblemente sigue existiendo después de la muerte en un lugar desconocido e inalcanzable para los vivos. Así que no se trata de que el alma de Avraham fue reunido al pueblo de los justos que habían muerto.
Esta expresión es un hebraísmo que hace referencia a la antigua manera de enterrar a los muertos. Las tumbas antiguas tenían lugar para varios cuerpos porque normalmente eran tumbas familiares. Dentro de la tumba, que podía ser una cueva, se solía excavar aperturas en la pared suficientemente grandes para poder introducir allí los cuerpos muertos. En el centro de la tumba había un lugar en el suelo más bajo, llamado “el valle”, donde finalmente reunían los huesos de los cuerpos ya descompuestos (cf. Ez. 37:1).
En tiempos antiguos había dos entierros por cada difunto. En el primer entierro se colocaba el cuerpo en la cavidad en la pared. Luego se esperaba hasta su descomposición y entonces tenían el segundo entierro, normalmente un año después del primero. En el segundo entierro sacaban los huesos del cuerpo ya descompuesto y los juntaban en el valle.
En un cementerio del primer siglo de la Era Común, que se encuentra en el Monte de los Olivos, se puede ver que había una costumbre de meter el hueso más grande, el fémur, en una cajita de piedra con inscripciones que identificaban el muerto y que se guardaba como recuerdo.
En el tiempo del segundo templo se repartía la herencia en el segundo entierro cuando los familiares se reunían (cf. Mat. 8:21-22).
Lo que podemos aprender de esto es que la expresión “fue reunido a su pueblo” tiene que ver con la costumbre de reunir los huesos de los familiares muertos en la misma tumba.
Avraham enterró a su esposa Sará en una cueva que había comprado de los hijos de Jet. Él fue luego enterrado en la misma cueva por sus hijos Yitsjak e Yishmael (25:9) y de esa manera fue reunido a los huesos de Sará que era parte de su pueblo. Luego sus hijos Yitsjak y Yaakov fueron enterrados en la misma cueva, junto con sus esposas Rivká y Leá. En total hay seis cuerpos de los patriarcas y sus esposas enterrados en esa cueva. Todavía se sabe dónde está la tumba, porque hasta hoy se ha mantenido la tradición del lugar.
Las Escrituras enseñan que el cuerpo muerto tiene que volver a la tierra de donde fue tomado (Gén. 3:19), lo cual significa que la cremación no es una opción para el que teme al Eterno.
Sigue el ejemplo de tu padre Avraham y no aceptes la cremación.
Que el que bendijo a Avraham, Yitsjak y Yaakov te bendiga para que puedas llenar tus días según Su propósito para tu vida y que no te permita morir antes de tiempo. Que sea de Su agrado y digamos amén.
Ketriel

jueves, 24 de octubre de 2013

¿Quién entiende el poder de una bendición?

Las vidas de Sará
Génesis 24:53-67
Y bendijeron a Rebeca y le dijeron: Que tú, hermana nuestra, te conviertas en millares de miríadas, y posean tus descendientes la puerta de los que los aborrecen.
(Gén. 24:60 LBLA)
¿Quién entiende el poder de una bendición?
Los familiares de Rivká la despidieron con una bendición poderosa. Esta bendición fue cargada de palabras proféticas sobre sus descendientes. Por estas palabras, que estaban respaldadas por el Cielo, los descendientes de Rivká llegaron a multiplicarse de tal manera que hoy en día todo el mundo depende de ellos. En primer lugar se refiere al pueblo judío. Pero también es una referencia a todos los que de entre los gentiles adopten la fe de Avraham.
Unos dos mil años más tarde, el descendiente principal de Avraham, Yitsjak, Yaakov y el rey David, el que era el destinatario de todas las promesas dadas a los padres, se levantó y proclamó: “Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella.” (Mat. 16:18 NVI)
Esta bendición no hace referencia a la iglesia cristiana, como se ha interpretado erróneamente, sino a la congregación mesiánica dentro del pueblo físico de Israel. La expresión “las puertas del reino de la muerte” – en hebreo shearei sheol שערי שאול – es un hebraísmo que habla del poder gubernamental de los gentiles. Las puertas de las ciudades antiguas eran los lugares donde se reunían los ancianos de la ciudad para juzgar y tomar las decisiones que regían la ciudad. Cuando se habla de que los descendientes de Rivká, que son el pueblo de Israel, poseerán las puertas de sus enemigos, equivale exactamente a lo mismo que lo que el Maestro dice acerca de las puertas del sheol. Se trata de tener poder político y espiritual sobre los que dominan los pueblos gentiles. Esta es la misión del pueblo de Israel y muy específicamente la misión de la congregación mesiánica que es una parte más limitada dentro de todo el pueblo físico de Israel.
La congregación mesiánica no será dominada por los gobiernos gentiles sino que finalmente tomará total dominio sobre las ciudades de los gentiles. ¡Que venga ese día pronto y en nuestros días, amén!
Los descendientes de Shem, hijo de Noaj, sabían muy bien lo que significaba una bendición. Sabían que el poder de una bendición dirige el futuro de una persona y sus descendientes. Por eso los hermanos de Rivká querían enviarle esas palabras cargadas de poder para que tuvieran influencia sobre todo el mundo por toda la eternidad. ¿Quién entiende el poder de una bendición?
Querido discípulo del Mesías, aprende a usar tu boca para bendecir, no solamente al Eterno cien veces al día, sino también a tu esposa, tus hijos y los que te rodean. Tus palabras tienen poder para influenciar sobre todo su futuro.
¡Bendito sea el Elokim y Padre de nuestro Señor Yeshua HaMashíaj que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en el Mesías!
Kol tuv - todo lo bueno,
Ketriel

miércoles, 23 de octubre de 2013

¿Puede la verdad ser un camino?

Las vidas de Sará
Génesis 24:27-52
Y me postré y adoré al SEÑOR, y bendije al SEÑOR, Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino verdadero para tomar la hija del pariente de mi señor para su hijo.
(Gén. 24:48 LBLA)
¿Puede la verdad ser un camino?
Cuando el siervo de Avraham avinu vio que el Eterno le había guiado justamente a la casa dónde estaba la mujer destinada para el hijo de su amo, no tuvo vergüenza de postrarse y adorar al Eterno delante de todos. Esta osadía y valentía venía del espíritu que gobernaba en la casa de Avraham donde se había educado.
El siervo era muy meticuloso para contar sólo la verdad acerca de Avraham sin exagerar y exactamente lo que había pasado antes de su viaje y con su encuentro con Rivká (Rebeca). Es obvio que era un hombre que amaba la verdad y la rectitud. No es de extrañar que Avraham confiaba plenamente en él. Su honestidad habla por sí misma en este capítulo. Era un hombre que no solamente conocía la gracia del Eterno, sino también su verdad (24:27) y esperaba que los hombres reflejaran estos dos lados muy importantes del carácter del Eterno (24:49).
Ahora, Eliezer dijo que el Eterno le había guiado por un camino de verdad (derej emet דרך אמת) según el texto hebreo. Un ángel había sido enviado delante, preparando las circunstancias para que el encuentro divino tuviera lugar junto al pozo entre el siervo y Rivká.
Podemos aprender dos cosas importantes de la expresión “camino de verdad”; primero que la verdad es un camino. Un camino en las Escrituras simboliza la manera de comportarse en la vida. Hay los que se dirigen por el camino de la mentira y otros que se dirigen por el camino de la verdad. Hay los que piensan que pequeñas mentiras no son graves y no saben que toda clase de mentira pertenece al camino de la mentira y son el producto de la influencia del padre de la mentira en este mundo (Juan 8:44). Todo aquel que recurre a la mentira y falsedad se conecta con el enemigo del Eterno, satán. Es cierto que no hay que decir siempre toda la verdad, pero no es lo mismo decir parte de la verdad que decir una mentira. La mentira es una tergiversación de la verdad, y eso viene del maligno.
El Elokim de Avraham es el Elokim de verdad, como está escrito en el Salmo 31:5: “En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh SEÑOR, Dios de verdad.” y Jeremías 10:10a: “Mas el SEÑOR Dios es la Verdad”. (Sagradas Escrituras) Si Él es un Elokim de verdad, no cabe la más mínima mentira en Él. Así también son sus verdaderos hijos, como está escrito en el Salmo 51:6a: “He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo”. (LBLA) Eliezer amaba la verdad y andaba en el camino de la verdad.
Lo segundo que podemos aprender de este texto es que el camino de la verdad nos lleva a un destino preparado por el ángel del Eterno. Si andamos con media mentiras pensando que ese es el camino para resolver problemas, no vamos a llegar al destino del Eterno. Sólo podremos llegar a tener éxito verdadero en el camino de la verdad.
Querido discípulo del Mesías, como nuestro Rabino es el camino y la verdad (Juan 14:6), sólo podemos caminar con él y por medio de él si amamos en la verdad en lo más íntimo de nuestro ser y aborrecemos todo camino de mentira, por muy pequeño que sea (Salmo 119:104, 128). “No tengo mayor gozo que éste: oír que mis hijos andan en la verdad.” (3 Juan v.4 LBLA)
Paz sobre todos los que andan en la verdad con amor,
Ketriel

martes, 22 de octubre de 2013

¿Cómo son los seguidores de Avraham?

Entonces el hombre se postró y adoró al SEÑOR


(Gén. 24:26 LBLA)
¿Cómo son los seguidores de Avraham?
El siervo más confiado de Avraham se fue a Mesopotamia para buscar esposa para Yitsjak. Consigo llevaba diez camellos cargados de toda clase de bienes. Con el nacimiento de Yitsjak Eliezer había sido desplazado en los planes de Avraham. Antes de Yitsjak Avraham estaba planeando entregarle toda su herencia (15:2) pero el Eterno cambió los planes de Avraham y dijo que Yitsjak sería el heredero (15:4; 21:10,12). La herencia incluía no solamente lo material sino algo mucho más importante; una fe inconmovible y unas promesas y bendiciones eternas.
Eliezer se había criado en el ambiente espiritual y la fe de su amo. Avraham tenía total confianza en él porque sabía que era completamente fiel. El siervo no buscaba sus propios intereses cuando estaba sirviendo en su misión de shalíaj – emisario. Lo único que le interesaba era cumplir la voluntad del que le había enviado y en este caso él sabía que no se trataba de una misión meramente humana, sino de cumplir con un plan divino para la redención futura del mundo. Era muy importante que Yitsjak recibiera una esposa designada por el Cielo. Por eso el siervo no confiaba en sus propias capacidades de discernimiento, sino había aprendido de su amo a confiar en el Eterno y actuar en fe.
Cuando llegó a la ciudad destino hizo arrodillar a los camellos junto a un pozo de agua (24:11). Los camellos necesitan arrodillarse para poder descansar. El hecho de que la Torá mencione esto nos puede enseñar algo alegórico. La palabra hebrea para arrodillar es baraj ברך

- que tiene relación con berej ברך – rodilla. La palabra baraj también significa bendecir (24:1). Es la palabra que se usa cuando bendecimos al Eterno: “Baruj HaShem”. Baruj significa bendito. Lo interesante es que la bendición está íntimamente relacionada con la rodilla. Esta verdad la había aprendido Avraham y la había transmitido a todos los que vivían con él. El que sabe doblar sus rodillas es capaz de obtener bendiciones. El que se humilla será ensalzado.
El hecho de que Eliezer hizo arrodillar a los diez camellos nos habla alegóricamente de lo que Avraham había estado enseñando a sus seguidores. De la misma manera como Eliezer hizo que sus siervos, los camellos, se arrodillaran, así Avraham había estado enseñando a sus seguidores a humillarse y arrodillarse ante el Eterno. Avraham era amigo del Eterno y por eso él sabía lo que le gustaba al Eterno y lo que más deseaba entre los hombres. Él sabía que el Eterno busca adoradores, como está escrito en Juan 4:23: “Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren.” (LBLA)
Avraham había ganado muchas almas (12:5) y a todas ellas había enseñado a ser adoradores. El único deseo de su alma era satisfacer los deseos de su Señor y por eso se dedicaba a enseñar a su pueblo a ser adoradores que sabían inclinar sus corazones y doblar sus rodillas ante el Eterno.
Cuando el siervo de Avraham había recibido una respuesta clara a su petición de una mujer para Yitsjak de una hija de sus familiares, se inclinó en la tierra y adoró al Eterno.
Sé un adorador del Eterno. Acostúmbrate a inclinar, no solamente tus rodillas, sino también tu corazón, ante el Eterno. De esa manera serás un hijo seguidor de Avraham que imita fielmente su fe, porque los que son de fe, esos son hijos de Avraham (Rom. 4:12; Gal. 3:7).
Que seas bendecido junto con tu padre Avraham,

lunes, 21 de octubre de 2013

¿Por qué Yitsjak no pudo ir a la tierra de donde había salido Avraham?

Jayei Sará 5-2
Las vidas de Sará
Génesis 23:17 – 24:9
Y Abraham le dijo: Guárdate de llevar allá a mi hijo... sólo que no lleves allá a mi hijo.

(Gén. 24:6, 8b LBLA)

¿Por qué Yitsjak no pudo ir a la tierra de donde había salido Avraham?
Yitsjak tenía 40 años y ya había llegado el momento de buscarle una esposa. El Eterno no quiso que se casara con una mujer de las hijas de Kenáan, ni con una mujer de Egipto. Avraham hizo jurar a su siervo más confiable, Eliezer, por la señal del pacto de circuncisión, y le envió a buscar una esposa para su hijo de la tierra donde estaban sus parientes, descendientes de Shem, hijo de Noaj. Cuando Eliezer preguntó si podía llevar allí a Yitsjak, en el caso de que la mujer no quisiera venir, Avraham contestó rotundamente que no, y lo repitió dos veces. ¿Por qué Yitsjak no podía volver al lugar de donde había salido Avraham?
Por un lado vemos que Yitsjak no podía salir de la tierra prometida. Más adelante cuando intenta bajar a Egipto, el Eterno le prohíbe y le ordena quedarse en la tierra (26:2). Yitsjak fue el único de los tres patriarcas que no tenía permiso para salir al extranjero. Su vida estaba unida a la tierra de la promesa y allí tenía que permanecer hasta la resurrección.
Por otro lado tenemos que hacernos la pregunta ¿por qué Avraham no quiso que su hijo se fuera a ver a sus primos y demás familiares? ¿Qué mal había en eso?
Las Escrituras nos revelan que la familia de la cual había salido Avraham era idólatra (Jos. 24:15). Avraham tomó la decisión de abandonar toda práctica idolátrica y vivir sólo para el Creador de cielos y tierra (24:3). Él conocía muy bien la fuerza que los familiares podían ejercer sobre sus miembros y es muy posible que no quiso exponer a su hijo Yitsjak a las presiones emocionales que son producto de los lazos familiares, porque correría el riesgo de que adoptara sus costumbres paganas, lo cual contaminaría su alma y dañaría el plan de redención del mundo. Yitsjak era el hijo de la promesa y había que guardarle de toda contaminación maligna.
El ejemplo de Avraham avinu nos enseña que tenemos que cuidarnos mucho de enviar a nuestros hijos a un mundo que hemos dejado para que no sean contaminados por las costumbres de allí. Cuando dejamos atrás contextos y relaciones con los que practican las costumbres mundanas, es sumamente importante que no dejemos que nuestros hijos vuelvan allí. ¿Para qué entonces nos sacó el Eterno de allí? Todo el proceso de restauración y redención que estamos viviendo sería frenado y abortado en la siguiente generación.
Que el Eterno nos dé gracia para encaminar a nuestros hijos correctamente para que puedan continuar la línea de bendición y redención que hemos recibido por nuestro padre Avraham y nuestro Señor Yeshua el Mesías,
Ketriel

domingo, 20 de octubre de 2013

¿Cómo lloró Avraham por Sará?

Las vidas de Sará
Génesis 23:1-16
Y murió Sara en Quiriat-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán; y Abraham fue a hacer duelo por Sara y a llorar por ella.
(Gén. 23:2 LBLA)



¿Cómo lloró Avraham por Sará?
Nuestra madre Sará murió de sorpresa en Jevrón. El gozo que Avraham avinu tuvo sobre la victoria en la décima prueba y la bendición que conllevaba, fue cambiado en llanto. Avraham fue a hacer duelo y a llorar por ella.
Sin embargo, la Torá escrita esconde un secreto en cuanto al lloro de nuestro padre. En la palabra livkotah
לב
כותה que se ha traducido como “a llorar por ella” en el texto masorético se encuentra la letra jaf כ más pequeña que el resto de las letras. En total hay ocho – o posiblemente nueve – letras pequeñas en el Jumash – Pentateuco – y esta es la segunda ocasión en las que aparece este fenómeno. Si partimos de la base de que no es debido a ningún error de los copistas desde que Moshé escribió la Torá, tenemos que preguntarnos a qué se debe esto. ¿Por qué la letra jaf כ es más pequeña en esta palabra? Obviamente el Eterno quiere enseñarnos algo importante porque ni la letra más pequeña de la Torá desaparecerá hasta que todo se cumpla (Mat. 5:18). Normalmente se entiende la existencia de esta letra más pequeña como que el lloro de Avraham fue más pequeño que lo normal. La Torá tampoco muestra que la muerte de Sará impactó a Avraham demasiado. ¿Por qué?
Una de las razones por las que Avraham no lloraba demasiado fue porque sabía que iba a volver a encontrarse con Sará en el día de la resurrección de los muertos. Esto concuerda bien con las palabras de Shaúl en 1 Tesalonicenses 4:13-18 donde está escrito: “Pero no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como lo hacen los demás que no tienen esperanza. Porque si creemos que Yeshúa murió y resucitó, así también Dios traerá con El a los que durmieron en Yeshúa. Por lo cual os decimos esto por la palabra del Señor: que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Mesías se levantarán primero. Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre. Por tanto, confortaos unos a otros con estas palabras.” (LBLA revisado)
Avraham esperaba que viniera la ciudad celestial a la tierra de Kenáan donde actualmente residía como extranjero, como también está escrito en Hebreos 11:13-16: “Todos éstos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, pero habiéndolas visto y aceptado con gusto desde lejos, confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra (entiéndase la tierra de Kenáan). Porque los que dicen tales cosas, claramente dan a entender que buscan una patria propia. Y si en verdad hubieran estado pensando en aquella patria de donde salieron, habrían tenido oportunidad de volver. Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.” (LBLA)
Aquí no se trata de que el alma va a la ciudad celestial cuando uno muere, porque nadie ha recibido la promesa del mundo venidero todavía, según lo que está escrito en Hebreos 11:39-40: “Y todos éstos, habiendo obtenido aprobación por su fe, no recibieron la promesa, porque Dios había provisto algo mejor para nosotros, a fin de que ellos no fueran hechos perfectos sin nosotros.” (LBLA) Los que murieron todavía no han recibido la promesa. La recibirán cuando el Mesías vuelva y resucite a los muertos en la fe.
Así que nuestro padre Avraham no lloró demasiado por su amada esposa, sabiendo que la iba a volver a ver en la resurrección de los muertos.
En el pueblo judío es costumbre que los familiares directos ayunan el día del fallecimiento. El entierro debe ser efectuado el mismo día, o al menos cuanto más rápido posible. Según la halajá – ley rabínica práctica – hay tres periodos de luto después del entierro de un familiar cercano; una semana, un mes y un año. Para la primera semana hay diez normas especiales:
1. Sentarse y comer en el suelo.
2. No calzar zapatos de cuero.
3. No saludar.
4. No trabajar.
5. No cortarse el pelo ni afeitarse (30 días).
6. No lavarse todo el cuerpo ni usar perfumes (7 días, pero según otra opinión más estricta 30 días).
7. No lavar o planchar su ropa (7 días, o 30 días según dicha opinión).
8. No estudiar Torá.
9. No tener relaciones conyugales.
10. No participar en fiestas (12 meses).
Al inicio del 7º día y el 30º día la comunidad se reúne en la casa del doliente para orar minjá – la oración de la tarde - y arvit – la oración de la noche – y a estudiar la Torá. El doliente recita el kadish – santificación del Nombre del Eterno – en las oraciones comunitarias, en los momentos designados para ello, durante doce meses menos una semana. Después de los 30 días hasta el año se puede levantar una piedra monumental en recuerdo del fallecido. Muchos lo hacen en el aniversario del fallecimiento.
El luto en sí debe finalizar a los 30 días. Sin embargo, si un yom tov – día festivo prescrito por las Escrituras – llega durante ese periodo, a partir de él se puede poner fin al periodo de luto.
En el aniversario – yartseit – se acostumbra ayunar, encender una vela memorial, dar tsedaká – limosnas –, tener invitados y efectuar una sesión especial de estudio de la Torá, entre minjá y arvit al inicio del día memorial.
Avraham avinu no lloró demasiado por su amada esposa, sabiendo que la bendición que el Eterno le había dado también incluía una parte maravillosa para él y ella en el mundo venidero.
Que el Eterno nos conceda a todos el privilegio de llegar al mundo venidero y la ciudad celestial que bajará de las alturas a la tierra.
Shavua tov,

viernes, 18 de octubre de 2013

¿Dónde está la solución del problema?

Entonces Dios abrió los ojos de ella, y vio un pozo de agua; y fue y llenó el odre de agua y dio de beber al muchacho.


(Gén. 21:19 LBLA)
¿Dónde está la solución del problema?
Avraham se había divorciado de Hagar y la había enviado con provisión para el viaje junto con su hijo Yishmael, ya adolecente. Tuvieron problemas en el desierto por no encontrar agua. Yishmael estaba a punto de morir porque no se encontraba bien. Hagar se alejó de él porque no quiso ver morir a su hijo. Los dos lloraron, pero el Eterno sólo escuchó la voz del muchacho y envió un mensaje a Hagar por medio de un ángel. El ángel no le dijo dónde había agua, sino que tenía que ayudar a su hijo porque él iba a ser una gran nación. En ese momento el Todopoderoso abrió los ojos de Hagar para que viera un pozo de agua y así pudieron sobrevivir la crisis mortal.
Podemos aprender varias cosas de esta narración de la Torá. Primero, Avraham despidió a Hagar y a su hijo Yishmael a pesar de que le dolía. Lo hizo porque el Eterno le había ordenado hacerlo. Hay que obedecer al Eterno a pesar de que sea doloroso. El camino de la obediencia no es el camino más fácil. La mayoría de las veces nos cuesta y en muchas ocasiones hay que suprimir las emociones personales. Si el Eterno lo ha ordenado, es lo mejor, y simplemente hay que obedecer.
Lo segundo que podemos aprender es que Hagar no era una madre buena al dejar a su hijo morir sólo. Ella estaba más interesada en sus propios sufrimientos que en los del joven. No quería ver morir a su hijo. En el caso de que él hubiera muerto necesitaría a su madre más que nunca en los últimos momentos de su vida.
También aprendemos que Hagar no había puesto las palabras de la promesa sobre Yishmael sobre su corazón. Ella tenía que saber lo que el Eterno había dicho sobre el futuro de su hijo (17:20), pero cuando vino la crisis no le importaba la promesa. En lugar de confiar en el Eterno que había dado la promesa, actuaba y hablaba en dirección contraria pensando que su hijo iba a morir. Esa fue una de las razones por las que el Eterno no escuchó su llanto, sino sólo el del joven.
Cuando el ángel le habló a Hagar no le dio la solución del problema, sino trató con algo más importante, la razón por la que ella no había podido conseguir ayuda. Su manera de tratar a su hijo impedía la intervención del Eterno en su vida. Su incredulidad y rechazo de la promesa divina obstaculizaba la mano del Eterno en la crisis. Cuando ella hizo caso a lo que le dijo el ángel, de atender a su hijo y fijarse en la promesa divina para su futuro, entonces ella estaba en condiciones para recibir ayuda. En ese momento el Eterno abrió sus ojos para que viera que justamente en el lugar donde estaban, había un pozo.
¿Dónde se encontraba la solución del problema? En este texto aprendemos que:
- En el Eterno siempre están las soluciones para cualquier problema.
- Si no tratamos bien a los que nos rodean, el Eterno no puede enviar la ayuda.
- Si no hacemos caso a lo que nos ha dicho, Él no puede ayudarnos.
- Cuando nos arrepentimos de nuestra falta de amor al prójimo y hacemos caso a las palabras divinas, estaremos en condiciones para poder encontrar la solución del problema.
- La ayuda no está muy lejos, está muy cerca del lugar donde estamos, sólo necesitamos sentidos abiertos para poder percibir lo que está a nuestro alcance.
Clama al cielo cuando estás en una crisis. Mira bien que no hayas maltratado a tu prójimo. Confía en lo que el Eterno te haya dicho y obedece lo que te dice ahora. Abre tus ojos y mira a tu alrededor. La ayuda está a tu alcance. Actúa y suple las necesidades de los que están a tu cuidado y el Eterno estará contigo.
Que el Eterno nos haga sensibles para poder percibir los impulsos suyos y actuar según ellos y no según nuestros propios corazones,
Ketriel

jueves, 17 de octubre de 2013

¿Cuál es el mejor freno contra el pecado?

Génesis 21:5-21

Abraham respondió: –Dije para mí: “Ciertamente no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer”
(Gén. 20:11 RV1995)
¿Cuál es el mejor freno contra el pecado?
El rey Avimelej (Abimelec) había tomado a Sará por mujer porque Avraham había dicho que ella era su hermana. Avraham sabía que si sólo faltaba un ingrediente importante en el alma de esas personas, él correría el riesgo de ser asesinado por causa de su mujer tan hermosa. Ese ingrediente era el temor del Altísimo.
En el texto hebreo está escrito: rak ein yirat Elokim ba makom haze רק אין יראת אלקים במקום הזה - “sólo no hay temor del Todopoderoso en este lugar”. Sólo una cosa era necesaria para que la sociedad no se entregara al pecado ilimitado – temor del Cielo.
El temor del cielo es el mejor freno contra el pecado en el ser humano. Donde no hay temor del cielo el pecado puede correr libremente y multiplicarse.
En Éxodo 20:20 está escrito: “Y respondió Moisés al pueblo: No temáis, porque Dios ha venido para poneros a prueba, y para que su temor permanezca en vosotros, y para que no pequéis.” (LBLA) Y en Jeremías 32:40 está escrito: “Haré con ellos un pacto eterno, por el que no me apartaré de ellos, para hacerles bien, e infundiré mi temor en sus corazones para que no se aparten de mí.” (LBLA) Y en Deuteronomio 10:12-13 está escrito: “Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el SEÑOR tu Dios, sino que temas al SEÑOR tu Dios, que andes en todos sus caminos, que le ames y que sirvas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y que guardes los mandamientos del SEÑOR y sus estatutos que yo te ordeno hoy para tu bien?” (LBLA)
El Eterno intervino en la situación crítica hablando al rey filisteo en un sueño de noche diciendo que si no devolvía a la mujer de Avraham moriría él y todo su pueblo. Esto causó mucho temor en él y en sus hombres.
El que entiende que el Todopoderoso, que está en el cielo, todo lo puede, todo lo ve y todo lo juzga, cobra conciencia de que si no se comporta correctamente, estará en peligro de muerte y destrucción.
El que no sabe que “la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad” (Rom. 1:18 LBLA) y el que no sabe que “Dios es un juez justo, un Dios que en todo tiempo manifiesta su enojo.” (Sal. 7:11 NVI) no cuida sus pensamientos, no frena su lengua y no retiene su mano de hacer el mal. El que sabe que “no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (Heb. 4:13 LBLA) tiene temor de pecar. El que sabe que hay consecuencias graves por el pecado, se cuida.
Cuando los hombres de Gerar supieron que el Eterno estaba vigilando todo y reprendió la conducta del rey, aunque había actuado con inocencia, confiando en la media verdad que Avraham y Sará le habían dicho, tuvieron mucho temor. Un hecho aparentemente inocente contra uno de los ungidos profetas del Eterno causó la esterilidad de todo su pueblo y el riesgo de morir antes de tiempo.
En el Salmo 147:11 está escrito: “El SEÑOR favorece a los que le temen, a los que esperan en su misericordia.”
Sirvamos al Eterno con temor y temblor,

miércoles, 16 de octubre de 2013

¿Cómo el Mesías fue sacado de Sedom?

se apareció
Génesis 19:21 – 21:4
Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre. Y la mayor dio a luz un hijo, y lo llamó Moab; él es el padre de los moabitas hasta hoy. Y en cuanto a la menor, también ella dio a luz un hijo, y lo llamó Ben-ammi; él es el padre de los amonitas hasta hoy.
(Gén. 19:36-38 LBLA)
¿Cómo el Mesías fue sacado de Sedom?
El Eterno no quiere que nadie se pierda sino que todos sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad. No se deleita en la muerte del impío. Siempre desea el arrepentimiento del pecador para poderle rescatar de su miseria y darle una nueva vida.
Cuando los hijos de Israel entraron en la tierra prometida, fueron ordenados a destruir las siete naciones descendientes de Kenáan por causa de su depravación. Pero hubo una excepción entre todos ellos, una prostituta llamada Rajav (Rahab) se arrepintió de su pecado (Heb. 11:31; Jacobo 2:25) y fue recibida dentro del pueblo de Israel de tal manera que llegó a ser una de las madres (ascendientes mujeres en la genealogía) del Mesías (Mat. 1:5).
Esto nos enseña que la puerta no estaba cerrada para los descendientes de Kenáan para entrar en el pueblo de salvación, Israel. Por medio del arrepentimiento y fidelidad al Elokim de Israel, cualquier gentil, por muy lejos del Eterno que sea, podrá recibir la herencia entre los santos.
Rajav, descendente de un pueblo maldecido y depravado, llegó a tener el honor de ser mencionada en la genealogía del Mesías Yeshúa. ¡Qué grande es la gracia del Eterno para una persona arrepentida!
Esto quiere decir que hay genes de Kenáan en el Mesías. Parte de la formación del cuerpo y alma del Mesías tenía que venir del pueblo de Kenáan para poder redimir ese pueblo de sus pecados, porque él no es el redentor del pueblo judío solamente, sino de todo el mundo (1 Jn. 2:2). El Mesías tenía que reunir en su constitución el conjunto de todos los hombres de la tierra y el ejemplo de Rajav muestra que el pueblo más maldecido en la historia también estaba incluido en el plan de salvación que se llevó a cabo en el Mesías Yeshúa. Si ese pueblo pudo caber en el Mesías, también todos los demás pueblos podrán caber dentro de él.

Ahora, hay más en este sentido. Las hijas de Lot tenían una madre de Sedom (Sodoma), también hija (descendiente) de Kenáan. Las dos se quedaron embarazadas de su padre después de hacer unos arreglos de borrachera con él. A pesar de no tener una moral alta, tenían un motivo bueno detrás de su acto de fornicación. Querían tener descendencia y por eso el Eterno permitió que nacieran dos pueblos por medio de ellas. La mayor obtuvo un hijo y lo llamó descaradamente Moav – del hebreo meav מאב “de padre”. La menor era más discreta y llamó a su hijo Ben Amí – בן עמי “hijo de mi pueblo”. De Moav se desarrolló el pueblo moabita y de Ben Amí vinieron los amonitas.
Más adelante encontramos una mujer moabita, Rut, que toma la decisión de dejar a sus dioses y a su pueblo e unirse al pueblo de su suegra Naomí (Noemí), el pueblo de Israel, donde se encuentra la salvación. Rut, la moabita, fue aceptada dentro del pueblo por los jueces, porque habían establecido la halajá – ley práctica – que la prohibición de la Torá contra los amonitas y moabitas, para entrar en el pueblo de Israel, sólo se refería a los varones, no a las mujeres (Deut. 23:3). Boaz (Booz) era el juez principal en Israel en ese tiempo y él estableció esta halajá. Esto nos enseña que gran parte de la Torá escrita tiene que ser interpretada y entendida por la torá oral, transmitida por los líderes del pueblo de Israel a lo largo de la historia.
Rut venía del pueblo moabita, que a su vez venía de la esposa de Lot, que venía del pueblo de Sedom, que venía de Kenáan (Gén. 10:19), el pueblo maldecido.
Más tarde hubo un rey, Rejavam (Roboam), hijo del rey Shlomo (Salomón), que había nacido de la unión entre Shlomo y una mujer amonita llamada Naamá (1 Rey. 14:21, 31; 2 Cron. 12:13). Este rey Rejavam es también uno de los ancestros del Mesías Yeshua (Mat. 1:7).
Con otras palabras, vemos que por tres mujeres entraron genes del pueblo de Kenáan en el Mesías Yeshúa, y por Sus méritos, por su sufrimiento y muerte expiatoria, estas mujeres fueron rescatadas de la maldición y la muerte que habían caído sobre su pueblo. El arrepentimiento y la fidelidad al Elokim de Israel activó este plan de redención para ellas. Todos los descendientes de Kenáan tenían la misma oportunidad para el arrepentimiento, pero muy pocos se aprovechaban de ella.
Esto nos enseña que no hay maldición demasiado grande que no pueda ser levantada por medio de la obra del Mesías. Él fue hecho maldición para quitar la maldición de todos los que confían en el Eterno y su plan de redención en el Mesías Yeshúa, nuestro Señor (Gal. 3:13).
Por esta razón entendemos por qué los ángeles tenían que sacar a Lot y a sus hijas de Sedom, porque indirectamente estaban sacando al Mesías de allí. El Mesías necesitaba parte de los genes de ese pueblo para poder representarlo delante del Todopoderoso y llevarlo en su cuerpo y así rectificar lo que ellos habían torcido.
¡Qué maravillosos son los planes del Eterno! Él puede utilizar lo maligno y perverso para llevar a cabo sus propósitos y Él puede librarnos de toda consecuencia del pecado por medio de su Ungido, Yeshúa. ¡Bendito sea Su Nombre para siempre!
Yom tov –
buen día,

martes, 15 de octubre de 2013

De dónde vino la mujer de Lot?

VaYerá 4-3
Y se apareció
Génesis 19:1-20

He aquí ahora tengo dos hijas que no han conocido varón; permitidme sacarlas a vosotros y haced con ellas como mejor os parezca; pero no hagáis nada a estos hombres, pues se han amparado bajo mi techo. Mas ellos dijeron: ¡Hazte a un lado! Y dijeron además: Este vino como extranjero, y ya está actuando como juez; ahora te trataremos a ti peor que a ellos. Y acometieron contra Lot y estaban a punto de romper la puerta.
(Gén. 19:8-9 LBLA)
¿De dónde vino la mujer de Lot?
Cuando los dos ángeles vinieron a Sedom para salvar a Lot y su familia, todos los varones de la ciudad querían abusar de ellos sexualmente. Lot rehusó y les ofreció sus dos hijas vírgenes en lugar de sus huéspedes.
De esto podemos aprender dos cosas; primero, para Lot era muy importante tratar bien a los huéspedes, darles cobijo, comida y seguridad en todo sentido. Esta era una cualidad muy positiva en él.
Lo segundo que aprendemos es que el concepto moral de Lot era muy bajo. ¿Cómo es posible que este hombre justo estuviera dispuesto a entregar a sus dos hijas vírgenes a estas bestias que no tenían ningún sentido de moral sexual? El sexo libre y la homosexualidad es el resultado de haber apostatado del Creador y sus mandamientos. La homosexualidad se encuentra en es el nivel más bajo de la escala de depravaciones en el camino de la apostasía y perdición (ver Rom. 1:18-32).
Según el contexto (v.12) parece que Lot tenía más hijos e hijas que ya se habían casado con mujeres y hombres de Sedom. Ahora le quedaban solamente dos hijas en casa (v.15) y a él no le importaba tanto que ellas fueran denigradas en sus cuerpos y almas por el sexo libre. ¿De dónde venían esos valores? No venían de Avraham avinu, que vivía en una moral muy alta.
El texto hebreo nos muestra que los hombres dijeron que Lot había venido sólo a Sedom – entiéndase soltero, puesto que tenía muchos siervos y siervas. Lo que se tradujo en 19:9 como “Este vino como extranjero” dice literalmente: “Este uno vino a vivir” – haejad ba lagur האחד בא לגור – lo que nos enseña Lot había tomado una mujer de Sedom. Ella era descendiente de Kenáan – que trató tan perversamente a Noach cuando se había emborrachado y por lo tanto fue maldecido. La depravación de las mentes de los descendientes de Kenáan causó su entrega a toda clase de inmoralidades, especialmente la sexual.
Avraham se cuidaba muchísimo de no entremezclar su simiente con los descendientes de Kenáan por la baja moral que tenían (24:3), pero Lot no tenía esa fuerza interior para decir no a los valores del mundo que le rodeaba. Esto le hizo ceder poco a poco ante las presiones de su esposa y los demás conciudadanos de Sedom. Era cierto que su alma justa sufría por causa del pecado de los hijos de Kenáan, como está escrito en 2 Pedro 2:7-8: “si rescató al justo Lot, abrumado por la conducta sensual de hombres libertinos (porque ese justo, por lo que veía y oía mientras vivía entre ellos, diariamente sentía su alma justa atormentada por sus hechos inicuos)”. (LBLA) Pero él no tenía fuerza espiritual para dirigir a sus hijos por el camino de la moral alta, como lo tenía Avraham avinu (18:19). Esa era una de las razones por las que Avraham tenía que apartarse de Lot.
El Eterno tenía misericordia de Lot y le salvó de la destrucción, pero perdió la mayoría de su familia y su esposa se convirtió en una estatua de sal por haberse vuelto atrás – posiblemente por su instinto materno, pensando en sus hijos que se quedaban y por su amor al mundo en el que había vivido. Lot perdió también todos sus bienes y todo lo que le quedaba fueron dos hijas solteras, hijas de Sedom, cuya moral no era mejor que el resto de los descendientes de Kenáan.
Avraham rehusó dirigirse por los valores del mundo que le rodeaba, y por eso fue escogido y bendecido. Su fuerza moral sigue bendiciendo al mundo entero hoy. Pero Lot cedió ante la moral baja y perdió prácticamente todo. Sin embargo el Eterno tuvo misericordia de él y le salvó con sus hijas, porque tenía un plan maravilloso para el futuro de ellas. En el maná de mañana hablaremos de esto.
Rechacemos la conducta de Lot y sigamos el ejemplo de nuestro padre Avraham, rehusando manchar nuestras almas con el pecado del mundo que nos rodea. Mandemos a nuestros hijos y nietos a guardar el camino del Eterno, haciendo justicia y juicio para que ellos puedan seguir dentro de la línea de bendición dada desde el cielo, no solamente a los que son descendientes físicos de Avraham, sino también a los que siguen su fe, porque todos los que son del Mesías son simiente de Avraham y herederos según la promesa (Rom. 4:9-13; Gál. 3:29).
Jazak uvaruj – sé fuerte y bendecido,