jueves, 25 de abril de 2013

¿Qué secreto se esconde dentro del primer día del séptimo mes?

Habla a los hijos de Israel y diles: "En el séptimo mes, el primer día del mes, tendréis día de reposo, un memorial al son de trompetas, una santa convocación. "No haréis ningún trabajo servil, pero presentaréis una ofrenda encendida al SEÑOR."

(Lev. 23:24-25 LBLA)
¿Qué secreto se esconde dentro del primer día del séptimo mes?
El primer día del séptimo mes es la fiesta más misteriosa de todas. La Torá no da ninguna razón por la que hay que celebrarla, como lo hace con las otras. Es la fiesta que más nombres tiene en la tradición judía pero al mismo tiempo la menos mencionada en la Torá. Hay sólo dos textos en toda la Torá que hablan de esta celebración, este y Números 29:1-6.
Aunque la tradición dice que es la celebración de la creación de Adam y Javá (Eva), el cumpleaños del mundo, no es la razón que da la Torá para celebrar esta fiesta. También aprendemos de nuestros ancianos que es el día del juicio cuando el Eterno juzga a todos según sus obras, pero la Torá no menciona nada de eso en relación con esta fiesta. De verdad, la Torá no nos da mucha luz sobre este evento.
¿Cómo es posible que el Eterno nos manda celebrar algo que no sabemos bien por qué? ¿Será que en ese día piensa hacer algo en el futuro y por eso nos quiere unidos en una santa convocación para que estemos alertas y así podamos percibir lo que va a suceder?
Es la única fiesta anual que no se sabe ni el día ni la hora cuando va a ser celebrada, porque en los tiempos cuando el segundo templo estaba en pie no se regía por un calendario fijo, como hoy en día, sino por la luna. Por lo tanto tenían que proclamar esta fiesta al ver la luna nueva, y por esto no se sabía bien ni el día ni la hora cuando se tenía que tocar el shofar (cuerno).
En las Escrituras de los emisarios del Mesías hay más revelación sobre el secreto de esta fiesta, especialmente el libro de Revelaciones. Hay muchas expresiones en los Escritos Mesiánicos que hablan de este día de forma simbólica. Al encontrar expresiones como: “Despierta tú que duermes”; “Nadie sabe el día ni la hora”; “En un abrir y cerrar de ojos”; “La trompeta final”; “Con una gran trompeta”; “Una gran voz, como de trompeta”; “Una puerta abierta en el cielo”; “Uno sentado en el trono”; “Libros fueron abiertos”; “Como un ladrón en la noche” sabemos que se está hablando de este día muy especial.
Juntando toda la información que tengo sobre esta celebración sólo puedo llegar a una conclusión, tiene que ser el momento del regreso del Mesías en gloria, la resurrección de los muertos y el juicio de los justos y de las naciones.
Este es un gran secreto.

martes, 23 de abril de 2013

¿Pueden nuestras ofrendas ofender al Eterno?

Lo que tenga defecto, no ofreceréis, porque no os será aceptado.

(Lev. 22:20 LBLA)
¿Pueden nuestras ofrendas ofender al Eterno?
El Eterno dice lo que hay que hacer para ser aceptado delante de Él. ¡Qué bondad la que sale de su Torá! HaShem nos da instrucciones concretas para saber lo que le gusta y lo que no le gusta para que podamos estar cerca de él sin ser motivo de disgusto, como dice al final de esta aliyá: “No profanaréis mi santo nombre, sino que seré santificado entre los hijos de Israel; yo soy el SEÑOR que os santifico” (Lev. 22:32 LBLA)
Lo que ofrecemos al Eterno muestra lo que pensamos de él. Si damos lo que nos sobra mostramos que él no es el primero, sino muy poco estimado por nosotros. Si damos algo que no nos gusta, mostramos que pensamos que él no merece lo que nos gusta. Si le damos lo mediocre mostramos que él no es importante para nosotros. Si le damos algo con defecto, mostramos que él no vale mucho en nuestras vidas. Nuestras ofrendas muestran lo que pensamos de él.
El que da lo que más valora, muestra que HaShem es lo más valioso en su vida. El que da algo que le cuesta muestra que tiene amor al Eterno. El que primero da al Eterno y luego piensa en sí mismo, muestra que tiene las prioridades correctas.
En Malaquías 1:6-14 está escrito: “El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy señor, ¿dónde está mi temor?--dice el SEÑOR de los ejércitos a vosotros sacerdotes que menospreciáis mi nombre--. Pero vosotros decís: "¿En qué hemos menospreciado tu nombre?" Ofreciendo sobre mi altar pan inmundo. Y vosotros decís: "¿En qué te hemos deshonrado?" En que decís: "La mesa del SEÑOR es despreciable." Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?--dice el SEÑOR de los ejércitos. Ahora pues, ¿no pediréis el favor de Dios, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, ¿os recibirá El con benignidad?--dice el SEÑOR de los ejércitos. ¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros--dice el SEÑOR de los ejércitos-- ni de vuestra mano aceptaré ofrenda. Porque desde la salida del sol hasta su puesta, mi nombre será grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a mi nombre, y ofrenda pura de cereal; pues grande será mi nombre entre las naciones--dice el SEÑOR de los ejércitos. Pero vosotros lo profanáis, cuando decís: "La mesa del Señor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable." También decís: "¡Ay, qué fastidio!" Y con indiferencia lo despreciáis--dice el SEÑOR de los ejércitos-- y traéis lo robado, o cojo, o enfermo; así traéis la ofrenda. ¿Aceptaré eso de vuestra mano?--dice el SEÑOR. ¡Maldito sea el engañador que tiene un macho en su rebaño, y lo promete, pero sacrifica un animal dañado al Señor! Porque yo soy el Gran Rey--dice el SEÑOR de los ejércitos-- y mi nombre es temido entre las naciones.” (LBLA)
Querido discípulo del Mesías, ¿das el diezmo al principio o al final? ¿Te levantas para orar antes de desayunar todos los días? ¿Te esfuerzas para cantar bonito ante el Eterno? ¿Te empeñas en la oración para que tus palabras no sean vanas repeticiones? ¿Obedeces con ganas o murmurando? ¿Tienes ganas de que termine el shabat para poder correr a tu trabajo o disfrutas del Eterno todo lo que puedas en su día?
Nuestras ofrendas muestran qué pensamos de nuestro Padre celestial. ¡Qué bueno que nos dice en su Torá lo que no le gusta!

lunes, 22 de abril de 2013

¿Hay diferentes niveles de santidad?

Mujer ramera o infame no tomarán; ni tomarán mujer repudiada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Dios. Y lo santificarás, porque el pan de tu Dios ofrece; santo será a ti, porque santo soy yo el SEÑOR vuestro santificador.

(Lev. 21:7-8 SSE)
¿Hay diferentes niveles de santidad?
Los hijos de Israel fueron apartados de entre las naciones para ser más santos que ellos. Los levitas fueron apartados del resto de las tribus para ser más santos que ellas. Los hijos de Aharón hakohen fueron apartados de los levitas para ser más santos que ellos. El sumo sacerdote fue apartado del resto de los sacerdotes para ser más santo que ellos.
Ser santo no significa ser mejor. Ser santo no significa no tener pecado. Ser santo no significa ser favorito. Ser santo no significa tener el derecho de aprovecharse de su posición. Santidad tiene que ver con mayor responsabilidad. Santidad tiene que ver con obediencia. Santidad tiene que ver con mayor sacrificio. Santidad tiene que ver con pagar un precio más alto. Santidad tiene que ver con una posición superior. Santidad tiene que ver con límites marcados. Santidad tiene que ver con cercanía.
Los mandamientos santifican a una persona. Cuántos más mandamientos tenga para cumplir mayor es su llamado a la santidad. Los hijos de Israel y los redimidos de entre las naciones tienen más mandamientos que el resto de las naciones. Los levitas tienen más mandamientos que las demás tribus. Los sacerdotes tienen más mandamientos que los levitas. El sumo sacerdote tiene más mandamientos que todos y por eso él es el más santo para el Eterno y para el pueblo, el más distinguido, el más separado, el más responsable, el más elevado y el más privilegiado.
Un judío no tiene permiso para casarse con una mujer que no es judía. Un creyente en el Mesías no tiene el permiso para casarse con una no creyente en el Mesías. Un sacerdote no puede casarse con mujeres que hayan practicado la fornicación, que hayan nacido de una relación prohibida, que sean divorciadas o convertidas.
Esto nos enseña que cuanto más santidad haya, más estricta es la exigencia. El que quiere vivir una vida de santidad no puede hacer cosas que otros pueden hacer. Uno que desea acercarse más a la santidad dentro del plan del Eterno que hay para su vida tendrá que revisar toda área de su vida y preguntarse si lo que está haciendo es agradable para el Eterno.
Para los diferentes grupos de personas hay cosas permitidas que no son totalmente agradables para el Eterno. También hay cosas agradables para el Eterno que no son perfectas para él. Y finalmente hay cosas perfectas en cada uno de los diferentes grupos de personas, según el nivel de santidad máxima de cada grupo. Vemos por o tanto que se puede vivir en diferentes niveles de santidad dentro del grupo al cual uno pertenece.
Aunque hayan cosas permitidas, no siempre convienen, especialmente si queremos ser sensibles a la voz del Espíritu y vivir una vida en íntima relación con nuestro Padre y con su Mesías. La negación de privilegios normales en esta vida producen mayor santidad.
“Todas las cosas me son lícitas, pero no todas son de provecho. Todas las cosas me son lícitas, pero yo no me dejaré dominar por ninguna… Todo me es lícito, mas no todo conviene; todo me es lícito, mas no todo edifica.” (1 Cor. 6:12; 10:23 LBLA)
Que el Eterno nos ayude a cada uno a encontrar el nivel de mayor santidad dentro del grupo de personas a la cual pertenecemos.

sábado, 20 de abril de 2013

¿Sobre quién aplican las prohibiciones sexuales?

No te acostarás con varón como los que se acuestan con mujer; es una abominación. "No te ayuntarás con ningún animal, contaminándote con él, ni mujer alguna se pondrá delante de un animal para ayuntarse con él; es una perversión. "No os contaminéis con ninguna de estas cosas, porque por todas estas cosas se han contaminado las naciones que voy a echar de delante de vosotros. "Porque esta tierra se ha corrompido, por tanto, he castigado su iniquidad sobre ella, y la tierra ha vomitado a sus moradores.
(Lev. 18:22-25 LBLA)
¿Sobre quién aplican las prohibiciones sexuales?
Las relaciones sexuales prohibidas no lo son solamente para el pueblo de Israel sino también para todos los hijos de Noaj. Dentro del mandamiento dado a los hijos de Noaj de no cometer adulterio también están incluidos todas las relaciones sexuales fuera de un pacto matrimonial entre hombre y mujer registrado ante las autoridades competentes.
Los hijos de Noaj que vivían en la tierra de Kenáan antes de ser expulsados habían practicado el sexo libre entre mujeres, hombres y animales. Además habían dado sus hijos como sacrificio a sus dioses, lo cual puede ser comparado con el aborto provocado hoy en día. Estos pueblos fueron exterminados y expulsados no sólo por haber practicado esos pecados libremente sino especialmente por haberlos practicado en la tierra santa.
Practicar la homosexualidad es una abominación. Sin embargo si una persona tiene deseos sexuales hacia su propio sexo no comete pecado si los resiste y los suprime. Soltar el deseo y llevarlo a la práctica es lo que produce pecado y causa el juicio del Eterno.
El Eterno tiene suficiente poder, amor y disposición para ayudar a todo el que desea ser liberado del la homosexualidad, como está escrito en 1 Corintios 6:9-11: “¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Yeshúa el Mesías y en el Espíritu de nuestro Dios.” (LBLA revisado)
¡Bendito sea el Eterno por sus normas justas y poder salvador!

viernes, 19 de abril de 2013

De qué pueblo puede ser cortado el forastero?

Si cualquier hombre de la casa de Israel, o de los forasteros que residen entre ellos, come sangre, yo pondré mi rostro contra esa persona que coma sangre, y la cortaré de entre su pueblo… Por tanto dije a los hijos de Israel: "Ninguna persona entre vosotros comerá sangre; tampoco comerá sangre ningún forastero que reside entre vosotros."

(Lev. 17:10, 12 LBLA)
¿De qué pueblo puede ser cortado el forastero?
El contexto de la prohibición de comer sangre muestra que está relacionada con el culto a los demonios. La prohibición de comer sangre no es solamente para los que están dentro del pacto de la circuncisión sino también para a todos los hijos de Noaj (9:4). La Torá repite varias veces esta prohibición y las gravísimas consecuencias de su desobediencia, lo cual muestra que es algo muy importante y algo sumamente serio.
Ahora, este texto nos enseñan que el forastero – en hebreo guer,גר – puede ser arrancado de su pueblo al desobedecer este mandamiento. Este forastero, que vive entre los hijos de Israel, es contado como miembro del pueblo de Israel y por lo tanto el castigo de karet – כרת ser cortado de su pueblo – no se refiere a su pueblo de origen, que ya había abandonado. En este caso el guer es uno que ha entrado en el pueblo por ingresar en el pacto de la circuncisión. Por esta razón podría ser cortado de su pueblo, el pueblo de Israel.
Por otro lado vemos que la Torá no le incluye dentro del grupo llamado “casa de Israel” e “hijos de Israel”. Por un lado está la casa de Israel, los hijos de Israel, y por el otro lado están los forasteros (los conversos), los guerim. Esto nos enseña que los gentiles que han entrado en el pacto de la circuncisión son un pueblo con Israel, pero no son considerados hijos de Israel ni casa de Israel A pesar de eso son del mismo pueblo. Porque si no fueran contados como parte del pueblo no podían ser cortados de su pueblo.
Las mismas leyes que aplican sobre los hijos de Israel aplican sobre los guerim – los forasteros que han hecho la conversión para entrar en el pacto de la circuncisión (Ex. 12:48-49). Todos los mandamientos de la Torá aplican solamente sobre los que están dentro del pacto de la circuncisión.
Bendiciones,

jueves, 18 de abril de 2013

¿Por qué se prohibió la matanza fuera del tabernáculo?

Esto es para que los hijos de Israel traigan los sacrificios que sacrificaban en campo abierto, los traigan al SEÑOR a la puerta de la tienda de reunión, al sacerdote, y los sacrifiquen como sacrificios de las ofrendas de paz al SEÑOR... Y ya no sacrificarán sus sacrificios a los demonios con los cuales se prostituyen. Esto les será estatuto perpetuo por todas sus generaciones.
(Lev. 17:5, 7 LBLA)
¿Por qué se prohibió la matanza fuera del tabernáculo?
Los demonios son seres espirituales invisibles al ojo humano que pueden hacer daño a los hombres cuando son desobedientes al Eterno. Parte de los hijos de Israel tenían la costumbre de sacrificar animales a los demonios, lo cual habían aprendido en Egipto. El Eterno prohibió rotundamente esa práctica para todas las generaciones.
Para poner fin a esta costumbre el pueblo fue obligado a hacer toda matanza de animales en la puerta del tabernáculo todo el tiempo que estaban en el desierto. Este mandamiento fue temporal y al pasar a la tierra ya no tenía validez, excepto la prohibición de sacrificar a los demonios.
Podemos aprender dos cosas de esto. Primero vemos que el Eterno es celoso y llama prostitución todo sacrificio a otras fuerzas espirituales. Esto nos enseña que sólo se puede dar sacrificios al Creador de todas las cosas. Todo sacrificio a otros poderes sobrenaturales constituyen una prostitución espiritual y lleva a consecuencias muy negativas.
En segundo lugar vemos que todo culto espiritual tiene que ser presentado en la puerta del tabernáculo, al sacerdote. Las oraciones son un tipo de sacrificios espirituales. Esto nos enseña que toda oración tiene que ser canalizada por la puerta del tabernáculo donde hay un sacerdote, para que sea aceptada por el Eterno. Esto constituye una enseñanza muy hermosa acerca de Él que es “la puerta” y “el sacerdote”, fuera de quien nadie viene al Padre (Juan 14:6).
Kol tuv,

martes, 16 de abril de 2013

¿Qué relación hay entre rociar la sangre siete veces y el Mesías?

Tomará además de la sangre del novillo y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio; también delante del propiciatorio rociará con su dedo siete veces de la sangre.


(Lev. 16:14 LBLA)
¿Qué relación hay entre rociar la sangre siete veces y el Mesías?
En cuatro ocasiones diferentes la Torá habla de rociar sangre siete veces. Las cuatro son:
1. Cuando se presenta una ofrenda por la culpa
a. por el pecado del sacerdote ungido (Lev. 4:6)
b. por el pecado de toda la congregación de Israel representada por la asamblea de ancianos (Lev. 4:17)
2. Cuando se hace la purificación de tsaráat
a. para el que tiene suficientes medios (Lev. 14:16)
b. para el que no tiene suficientes medios (Lev. 14:27)
c. para una casa (Lev. 14:51)
3. Cuando se presentan ofrendas por el pecado el día de yom hakipurim
a. por el pecado de la familia del sumo sacerdote y su casa (Lev. 16:14)
b. por el pecado de toda la nación de Israel (Lev. 16:15)
c. por las impurezas rituales de los hijos de Israel (Lev. 16:19)
4. Cuando se sacrifica la vaca roja para la purificación ritual de los que han tocado cadáveres (Núm. 19:4)
Los cuatro tipos de rociamiento hablan de la redención celestial que se produjo con la muerte y resurrección del Mesías.
1. La muerte del Mesías quita nuestra culpa en el cielo (Mat. 26:28; Ef. 1:7; 1 Juan 1:7; Rev. 1:5).
2. El Mesías tomó la “lepra” del pecado y fue purificado en el cielo (Isa. 53:4; Zac. 3:3-4).
3. La sangre del Mesías fue rociada en el tabernáculo celestial para limpiarlo y crear un camino hasta el propiciatorio, el trono celestial (Heb. 9:23, 12,14; 10:19-22).
4. La sangre del Mesías fue rociada hacia el Eterno fuera del campamento para crear un medio celestial de purificación de toda impureza producida por la muerte, para que podamos entrar en el santuario celestial (Heb. 4:14-16).
El número siete habla de que el rociamiento de la sangre del Mesías es válida no solamente para todos los días de la semana sino también para los siete mil años de pecado entre los hombres desde Adam hasta que vengan los nuevos cielos y la nueva tierra donde morará la justicia. La presentación del sacrificio del Mesías en el cielo cubre toda la historia pasada, presente y futura.
¡Bendito sea el Eterno por la sangre del Mesías que fue rociada en el cielo a nuestro favor!
Ketriel

lunes, 15 de abril de 2013

¿Quién puede entrar en el lugar santísimo?

Levítico 16:1-17
Dijo el SEÑOR a Moisés: Di a tu hermano Aarón que no en todo tiempo entre en el lugar santo detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, no sea que muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio… Se vestirá con la túnica sagrada de lino, y los calzoncillos de lino estarán sobre sus carnes, y se ceñirá con el cinturón de lino y se cubrirá con la tiara de lino (estas son vestiduras sagradas). Lavará, pues, su cuerpo con agua y se vestirá con ellas

.
(Lev. 16:2, 4 LBLA)
¿Quién puede entrar en el lugar santísimo?
Sólo en una día al año el sumo sacerdote terrenal podía entrar en el lugar santísimo en el tabernáculo, ese día es llamado yom hakipurim o yom kipur, que significa “el día de las expiaciones” o “día de expiación”. Ese día cae en el décimo día del séptimo mes bíblico. Ese día es el más sagrado de todos los días del año. Todo el pueblo está obligado a ayunar en señal de arrepentimiento y petición de perdón por los pecados cometidos contra el Eterno. En ese día son perdonados todos los pecados que toda la nación ha cometido contra el Eterno durante todo el año. Es un día sumamente crítico. Si el sumo sacerdote fallaba en su misión, el pueblo no podía obtener el perdón de sus pecados y esto traería muy graves consecuencias sobre toda la nación.
Ahora, todo el culto terrenal es una réplica del culto celestial. La carta a los Hebreos describe en detalle todo el cumplimiento celestial mesiánico de este servicio y muestra cómo el Mesías entró en el lugar santísimo en el cielo con su propia sangre una vez por todas y produjo una expiación y purificación eternas para los que están destinados para la vida eterna y un ministerio sacerdotal en el tabernáculo celestial.
Si no vemos que hay dos dimensiones, una celestial y otra terrenal, no vamos a entender ni el culto terrenal ni el culto celestial. El Mesías murió y resucitó para oficiar en el culto celestial, no en el culto terrenal. Todo el culto terrenal es una sombra del celestial, pero la sombra no es un sustituto de lo celestial ni lo celestial elimina la sombra terrenal. Todo lo contrario, hay una armonía perfecta entre los dos cultos y pueden convivir sin conflictos.
Al estudiar los detalles del servicio de yom hakipurim podemos aprender muchísimo del ministerio celestial del Sumo Sacerdote según el orden de Malki-Tsedek, que es el servicio eterno basado sobre la vida de la resurrección, la vida indestructible.
En yom kipur el sumo sacerdote terrenal tenía que quitarse su ropa sumo sacerdotal que usaba para el ministerio diario y vestirse con ropa de lino para poder entrar en el lugar santísimo. Eso constituye una sombra de la muerte y resurrección del Mesías. El sumo sacerdote tenía que desnudarse, figura de la muerte del Mesías, y luego se vestía de una ropa nueva de lino que habla del cuerpo y ministerio de la resurrección del Mesías.
El lino no es solamente la vestidura de todos los sacerdotes sino también de los ángeles lo cual muestra que es una ropa celestial (Eze. 9:2,3,11; 10:2,6,7; 40:3; Dan. 10:5; 12:6,7; Rev. 15:6; 19:14).
La relación entre yom kipur y el Mesías vemos también en el hecho de que el lino estaba presente todo el tiempo en el proceso de su muerte y resurrección (Mat. 27:59; Mar. 15:46; Luc. 23:53; 24:12; Juan 19:40; 20:5-7). El lino fino es también la ropa de la resurrección de los santos (Rev. 19:8).
Por medio del Mesías tenemos acceso al trono celestial que está en el lugar santísimo en el cielo. En Hebreos 4:14-16 está escrito: “Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.” (LBLA revisada)

sábado, 13 de abril de 2013

¿Por qué la Torá habla tanto de la tsaráat?

Esta es la ley para la marca de lepra en un vestido de lana o de lino, sea en la urdimbre o en la trama, o en cualquier artículo de cuero, para declararlo limpio o inmundo

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(Lev. 13:59 LBLA)
¿Por qué la Torá habla tanto de la tsaráat?
La Torá ocupa mucho espacio y tiempo hablando de la plaga de tsaráat. Según tengo entendido ninguna de las enfermedades que se conocen en el mundo hoy tienen estos síntomas explicadas en la Torá. Sin embargo tenemos varios ejemplos en las Escrituras de personas que han sufrido esta enfermedad, algunas de ellas fueron sanadas, y especialmente por nuestro Rabino.
Todos los casos tienen algo en común, ocurrieron en tiempos cuando la morada del Eterno estaba entre los hombres, con otras palabras, en tiempos cuando estaba el tabernáculo o alguno de los dos templos.
Esto nos enseña que la presencia del Eterno es como una espada de dos filos, por un lado su presencia nos sana de todas nuestras enfermedades pero por otro lado exige más fidelidad en el pueblo y especialmente entre los líderes para que no vengan sobre nosotros plagas y enfermedades.
La Torá ocupa mucho espacio con esta enfermedad porque se podía manifestar de muchas maneras en los cuerpos humanos y en los objetos alrededor del hombre y cada caso tenía que ser explicada en detalle.
Además parece ser contagiosa y por eso era muy importante ser meticuloso en eliminarla para que no afectara a otros (cf. Deut. 24:8).
En adición a esto, al comparar esta plaga con el pecado, aprendemos a ser meticulosos con el pecado en nuestras almas y no dejarlo crecer sino hacer todo lo posible para eliminarlo y arrancarlo desde las raíces. Para eso necesitamos clamar al Cielo por ayuda porque el hombre no es capaz de sacar su pecado sin ayuda de lo Alto.
También aprendemos que el Eterno está muy interesado en esta plaga porque usa mucho texto de su Libro hablando de este tema. Este hecho encierra un secreto mesiánico muy grande y por eso en la tradición judía el Mesías recibe el nombre de “El Leproso”.
Bendiciones,

viernes, 12 de abril de 2013

¿Por qué el afectado tendrá que vivir solo?

Permanecerá inmundo todos los días que tenga la infección; es inmundo. Vivirá solo; su morada estará fuera del campamento.
(Lev. 13:46 LBLA)
¿Por qué el afectado tendrá que vivir solo?

Las Escrituras enseñan que una de las causas más importantes de la plaga de tsaráat es la crítica, la lashón hará, la mala lengua. Una persona necesita compañía para poder transmitir su crítica. Para evitar que la persona que critica y que ha sido afectada con esta plaga siga haciendo daño con su lengua, no sólo tendrá que vivir fuera del campamento, sino también solo. La razón es para que aprenda a no seguir criticando y de esa manera la raíz del problema de su enfermedad es tratada.
En este texto hay una esperanza de restauración. Mientras tenga la infección permanecerá ritualmente impuro y tendrá que vivir solo. Pero cuando la infección desaparezca podrá ser limpiado y restaurado en la sociedad y tendrá acceso al tabernáculo de nuevo.
Las Escrituras revelan que muchas enfermedades son causadas por pecados. Esto no significa necesariamente que la persona afectada sea la culpable directa de su enfermedad. Puede que sí, y entonces necesita revisar su vida y preguntarse dónde está fallando al Eterno para que le haya venido esa enfermedad.
Por otro lado hay consecuencias colectivas sobre grupos de personas que viven en desobediencia a los mandamientos del Eterno y eso trae maldición sobre todo el grupo. Entonces la maldición podrá causar enfermedades en uno o varios miembros del grupo, sin que esos individuos sean más pecadores que los otros. Sólo el hecho de pertenecer a ese grupo hace que uno más accesible a las enfermedades. Algunos cuerpos son más sensibles que otros y no es necesario que la persona enferma sea la culpable directa de su enfermedad.
Tenemos el ejemplo de Acán en Josué capítulo 7 que robó de lo anatema. Por su causa vino la derrota sobre todo el pueblo y muchos hombres murieron por su pecado. Ellos no eran culpables, pero pertenecían a un grupo de personas que había sido alcanzado por la maldición por el pecado de uno de sus miembros.
Lo cierto es que el Eterno promete proteger el pueblo de Israel de toda enfermedad cuando guarda los mandamientos (Ex. 15:26; Deut. 7:15) y promete enviar plagas y enfermedades cuando su pueblo quebranta los mandamientos (Lev. 26; Deut. 28).
Esto nos enseña por un lado que hay sanidad en el Eterno para todas nuestras enfermedades (Sal. 103:3), y especialmente por medio de la obra redentora en el Mesías Yeshúa (Isa. 53:4-5). Por el otro lado nos enseña que hay que buscar las causas de las enfermedades en sí mismo y en el grupo de personas al que uno pertenece para poder ir al Eterno en oración y recibir el perdón y la sanidad. Si tratamos con las raíces buscando las causas de las enfermedades, podremos vivir vidas sanas y así cumplir el propósitos de nuestras vidas con cuerpos sanos.
Que el Eterno derrame revelación para que podamos ver la raíz de los problemas y nos dé gracia para poder arrepentirnos de los pecados personales y colectivos para poder obtener sanidad en el alma y sanidad en el cuerpo, por los méritos del Santo y Justo Mesías Yeshúa.
Kol tuv

martes, 9 de abril de 2013

¿Quién manda, el cielo o la tierra?


(Lev. 13:17 LBLA)
¿Quién manda, el cielo o la tierra?
El sacerdote recibió del cielo la autorización para declarar impuro o limpio una persona que tenía la plaga de tsaráat, traducido como lepra. Aunque la Torá muestra todos los detalles para determinar si una persona había sido afectada por esa plaga o no, sólo el sacerdote tenía la autorización para declararla ritualmente limpia o impura. Cuando uno era declarado limpio tenía el derecho de entrar en el campamento y el tabernáculo, y cuando era declarado impuro no podía ni siquiera entrar en el campamento.
Esto nos enseña que el Cielo ha delegado a las autoridades terrenales el derecho de decidir cómo aplicar las instrucciones de la Torá en c
y el sacerdote lo mirará, y he aquí, si la infección se ha vuelto blanca, el sacerdote declarará limpio al que tenía la infección; limpio es.
asos concretos.



Este texto nos enseña que el hombre que cumplía las condiciones de la Torá para ser limpio no era oficialmente limpio hasta que el sacerdote lo declarara limpio.
Supongamos que hay un caso cuando el sacerdote se equivoque y declare ritualmente impuro uno que según las indicaciones de la Torá debería ser declarado ritualmente puro. ¿Tendría el derecho de vivir en el campamento y entrar en el templo? No, la declaración del sacerdote en este caso tiene más peso y las descripciones de la Torá sobre tsaráat no le autorizan a actuar por su propia cuenta y vivir como ritualmente puro sin la declaración del sacerdote.
Esto concuerda con el principio que dice que lo que los líderes autorizados aten (prohíban) en la tierra, será atado (prohibido) en el cielo y lo que los líderes autorizados desaten (permitan) en la tierra, será desatado (permitido) en el cielo (Mat. 16:19; 18:18). Este es el principio del derecho de dictar leyes prácticas a base de las instrucciones de la Torá, entregado a los líderes autorizados.
Si pasamos el mismo principio a la declaración de las lunas nuevas y las fiestas del Eterno entendemos que los rabinos reconocidos en del pueblo judío tienen la facultad de proclamar cuándo hay que celebrar esos días, como está escrito en Levítico 23:2: “Habla a los hijos de Israel y diles: "Las fiestas señaladas del SEÑOR, que vosotros habréis de proclamar como santas convocaciones, son éstas:” (LBLA)
¿Quiénes son “vosotros” en este texto? No son todos los judíos, sino los líderes autorizados para dirigir el pueblo. Ellos tienen la obligación de ponerse de acuerdo y el derecho de decidir cuándo hay que celebrar las lunas nuevas y las fiestas del Eterno. Lo que ellos declaren será respetado en el cielo porque el cielo ha delegado esa autoridad a los líderes de su pueblo.
Si cada uno hiciese lo que bien le pareciera, el pueblo no se reuniría en las mismas fechas y se crearía un desorden desastroso. Los que no respetan las autoridades establecidas en este punto crean división y confusión en el pueblo.

lunes, 8 de abril de 2013

Qué relación hay entre la purificación del metsorá y el Mesías?

Qué relación hay entre la purificación del metsorá y el Mesías?
El Talmud relaciona el Mesías con el metsorá – “el leproso”. En Sanhedrín 98b está escrito sobre el Mesías: “Los rabinos dijeron: Su nombre es “el estudioso leproso”, como está escrito (Isa. 53:4), Ciertamente llevó nuestras penas, y cargó nuestras tristezas: sin embargo, nosotros le consideramos como un leproso, herido de Dios y afligido.”
Esto nos enseña que hay una relación íntima entre la purificación del metsorá y el Mesías. Vamos a destacar algunos secretos de esta aliyá:
14:2, 10 – su purificación fue completada el octavo día – Antes de su muerte Yeshúa fue contaminado por la “lepra del pecado” del mundo en su alma y en su cuerpo. En el día de su resurrección, el octavo día, el día después del séptimo día semanal, fue purificado en los lugares celestiales.
14:3 – fuera del campamento – Yeshúa murió fuera de la ciudad y su purificación fue llevada a cabo en las esferas celestiales.
14:4-7 – dos avecillas vivas, una muere y la otra es soltada en campo abierto – Yeshúa muere y luego es resucitado para volar en campo abierto.
14:4,6 – madera de cedro – Yeshúa muere en un árbol colgado en un palo horizontal de cedro (probablemente).
14:4,6 – un cordón escarlata – Yeshúa fue vestido con un manto de escarlata antes de morir (Mat 27:28).
14:4,6 – hisopo – Un palo de hisopo fue llevado a la boca de Yeshúa cuando estaba muriendo (Juan 19:29).
14:5 – una vasija de barro – el cuerpo de Yeshúa era un vaso de barro.
14:5 – agua corriente – Yeshúa tenía que pasar por las aguas de la muerte (2 Sam. 22:17; Jon. 2:5)
14:6 – la avecilla viva fue mojada en la sangre – Yeshúa todavía lleva las marcas de la muerte en su cuerpo resucitado.
14:8 – lavará su ropa, se rasurará todo el cabello, se bañará en agua – Yeshúa tuvo que pasar por la tevilá (el bautismo) de la muerte (Luc. 12:50) para eliminar el pecado – simbolizado por la ropa sucia, el cabello infectado y la impureza ritual.
14:9 – el séptimo día – cuando Yeshúa todavía estaba en la tumba fue eliminado el pecado.
14:10-11 – en el octavo día fue declarado limpio y presentado delante del Eterno – el primer día de la semana Yeshúa fue declarado limpio y presentado como vivo delante de su Padre (Juan 20:17).
14:12 – ofrenda por la culpa – Yeshúa fue entregado al Eterno como una ofrenda por la culpa del mundo.
¡Bendito sea el Eterno por la muerte expiatoria de Yeshúa.

jueves, 4 de abril de 2013

¿Por qué está prohibido eliminar las señales de la impureza?

Levítico 13:29-37
entonces se rasurará, pero no rasurará la parte con tiña; y el sacerdote aislará al que tiene la tiña por otros siete días.

(Lev. 13:33 LBLA)
¿Por qué está prohibido eliminar las señales de la impureza?
La barba y el pelo en la cabeza sirven como señales para ver si hay tsaráat. Su color revela si la persona ha sido afectada por la plaga. Para poder hacer un diagnóstico más exacto la persona tenía que rasurar la parte de la cabeza alrededor de una tiña, pero no en la misma tiña, para ver si la tiña se extendía y para ver si los pelos cambarían de color durante el tiempo de prueba. Los pelos sirven como señal de impureza. Si se cortaran sería difícil para el sacerdote diagnosticar si realmente había una afección de tsaráat o no.
El hombre está tentado a eliminar los síntomas de las dolencias que sufre en lugar de ir a la raíz de los problemas y buscar su verdadera causa. ¿Cuál fue la causa de la plaga de tsaráat? Puede haber pecado de lashón hará –crítica– u otros pecados que causan estas plagas. Si el hombre sólo elimina la señal exterior sin arrepentirse de lo que ha causado el ataque, sólo hará mayor daño a sí mismo, a los demás y al Eterno. Por eso la Torá prohíbe eliminar las señales de la impureza, porque el problema no son las señales, sino las faltas morales que dieron pie a que la enfermedad pudiera venir. Eliminar las señales no ayuda, el arrepentimiento y la rectificación es el remedio.
Que el Eterno nos ayude a ir a la raíz de los problemas y no tratar demasiado con sus síntomas y sus consecuencias.
Bendiciones,   www.messianictorah.org

miércoles, 3 de abril de 2013

Quién juzgará al sacerdote?

Quién juzgará al sacerdote?
El sacerdote tiene una responsabilidad muy grande. En sus manos está la capacidad de hacer ritualmente limpia o impura una persona afectada por algo semejante a tsaráat. En el texto de la Torá no aparece la palabra “declarar” en relación con la declaración de ser limpio o impuro una persona. La Torá dice literalmente que el sacerdote puede hacer limpio – tiher,טהר – o hacer impuro – timé, טמא una persona. Por su puesto lo hacer por medio una declaración, pero la Torá no lo dice sino enfatiza de esta manera la enorme autoridad que tiene el sacerdote para hacer pura e impura una persona. Así que no es la plaga en sí que hace impura la persona afectada o la ausencia de la plaga que hace pura la persona, sino el sacerdote. ¡Qué grande autoridad hay en las manos del sacerdote en cuanto a esta plaga!
Si él no administra bien su autoridad será capaz de arruinar la vida social de una persona puesto que el que era declarado impuro por causa de esa plaga tenía que vivir fuera de la sociedad, fuera del campamento, como está escrito en Levítico 13:45-46: “En cuanto al leproso que tenga la infección, sus vestidos estarán rasgados, el cabello de su cabeza estará descubierto, se cubrirá el bozo y gritará: ¡Inmundo, inmundo! Permanecerá inmundo todos los días que tenga la infección; es inmundo. Vivirá solo; su morada estará fuera del campamento.” (LBLA) Y en Números 5:2-3 está escrito: “Manda a los hijos de Israel que echen del campamento a todo leproso, a todo el que padece de flujo y a todo el que es inmundo por causa de un muerto. Echaréis tanto a hombres como a mujeres; los echaréis fuera del campamento para que no contaminen su campamento, donde yo habito en medio de ellos.” (LBLA)
El que haya recibido mucha responsabilidad también tendrá un juicio más severo. En el caso de una equivocación por negligencia el sacerdote será responsable ante la Corte Celestial del daño que ha causado al hacer limpia o impura una persona sin que lo sea.
Si has sido injustamente tratado por las autoridades, clama al Eterno por justicia y deja lugar al juicio del Eterno y no tomes la venganza en tus propias manos. Sólo harías más daño.
Bendiciones,

martes, 2 de abril de 2013

¿Quién manda, el cielo o la tierra?

y el sacerdote lo mirará, y he aquí, si la infección se ha vuelto blanca, el sacerdote declarará limpio al que tenía la infección; limpio es.

(Lev. 13:17 LBLA)
¿Quién manda, el cielo o la tierra?
El sacerdote recibió del cielo la autorización para declarar impuro o limpio una persona que tenía la plaga de tsaráat, traducido como lepra. Aunque la Torá muestra todos los detalles para determinar si una persona había sido afectada por esa plaga o no, sólo el sacerdote tenía la autorización para declararla ritualmente limpia o impura. Cuando uno era declarado limpio tenía el derecho de entrar en el campamento y el tabernáculo, y cuando era declarado impuro no podía ni siquiera entrar en el campamento.
Esto nos enseña que el Cielo ha delegado a las autoridades terrenales el derecho de decidir cómo aplicar las instrucciones de la Torá en casos concretos.
Este texto nos enseña que el hombre que cumplía las condiciones de la Torá para ser limpio no era oficialmente limpio hasta que el sacerdote lo declarara limpio.
Supongamos que hay un caso cuando el sacerdote se equivoque y declare ritualmente impuro uno que según las indicaciones de la Torá debería ser declarado ritualmente puro. ¿Tendría el derecho de vivir en el campamento y entrar en el templo? No, la declaración del sacerdote en este caso tiene más peso y las descripciones de la Torá sobre tsaráat no le autorizan a actuar por su propia cuenta y vivir como ritualmente puro sin la declaración del sacerdote.
Esto concuerda con el principio que dice que lo que los líderes autorizados aten (prohíban) en la tierra, será atado (prohibido) en el cielo y lo que los líderes autorizados desaten (permitan) en la tierra, será desatado (permitido) en el cielo (Mat. 16:19; 18:18). Este es el principio del derecho de dictar leyes prácticas a base de las instrucciones de la Torá, entregado a los líderes autorizados.
Si pasamos el mismo principio a la declaración de las lunas nuevas y las fiestas del Eterno entendemos que los rabinos reconocidos en del pueblo judío tienen la facultad de proclamar cuándo hay que celebrar esos días, como está escrito en Levítico 23:2: “Habla a los hijos de Israel y diles: "Las fiestas señaladas del SEÑOR, que vosotros habréis de proclamar como santas convocaciones, son éstas:” (LBLA)
¿Quiénes son “vosotros” en este texto? No son todos los judíos, sino los líderes autorizados para dirigir el pueblo. Ellos tienen la obligación de ponerse de acuerdo y el derecho de decidir cuándo hay que celebrar las lunas nuevas y las fiestas del Eterno. Lo que ellos declaren será respetado en el cielo porque el cielo ha delegado esa autoridad a los líderes de su pueblo.
Si cada uno hiciese lo que bien le pareciera, el pueblo no se reuniría en las mismas fechas y se crearía un desorden desastroso. Los que no respetan las autoridades establecidas en este punto crean división y confusión en el pueblo.
Shauva tov,