domingo, 31 de marzo de 2013

¿Quiénes son los hijos de Israel?

¿Quiénes son los hijos de Israel?
Los hijos de Israel tienen la obligación de circuncidar a sus hijos varones a los ocho días del nacimiento. Los que no son hijos de Israel no tienen esa obligación. Los hijos de Noaj no son hijos de Israel y por lo tanto no pueden circuncidar a sus hijos. Ellos no están dentro del pacto de la circuncisión de la carne. Los hijos de Noaj que han recibido la salvación por el Mesías han sido hechos hijos del Eterno pero por ello no son hijos de Israel y por lo tanto no tienen la obligación ni el permiso de introducir a sus hijos en el pacto de la circuncisión. No hay tal cosa como el nuevo Israel compuesto por gentiles. Esa idea es una violación de la Torá y la enseñanza de los profetas de Israel.
Si un hijo de Noaj desea entrar en el pacto de la circuncisión tiene que circuncidar todos los varones de su familia, como está escrito en Éxodo 12:48: “Pero si un extranjero reside con vosotros y celebra la Pascua al SEÑOR, que sea circuncidado todo varón de su casa, y entonces que se acerque para celebrarla, pues será como un nativo del país; pero ninguna persona incircuncisa comerá de ella.”
Esto nos enseña que la con-ciudadanía que los gentiles tienen con los hijos de Israel en el Mesías, que Pablo menciona en Efesios 2:19, no se encuentra en la tierra sino en el cielo, en la Yerushalayim celestial, como está escrito en Hebreos 12:22: “Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sion y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles” (LBLA)
En Efesios 2:19-22 está escrito: “Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo el Mesías Yeshúa mismo la piedra angular, en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, en quien también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” (LBLA revisada)
Este texto no habla de una ciudanía en el pueblo de Israel en la tierra, sino en la con-ciudanía en la casa del Eterno en el cielo, el templo celestial y la ciudad celestial. Son dos dimensiones diferentes y no podemos mezclar una cosa con otra.
Ningún hijo de Noaj que ha nacido de nuevo y recibido la con-ciudanía en la ciudad celestial puede usar esa ciudanía en la tierra para reclamar el derecho de vivir en la tierra de Israel y ser miembro del estado de Israel, ni siquiera puede reclamar ser miembro del pueblo judío.
La obra del Mesías entre los gentiles los eleva a hijos del Eterno y miembros de su familia celestial junto con todos los judíos que están en el Mesías, pero no por eso pueden ser llamados hijos de Israel, al menos que entren en el pacto de la circuncisión y se sometan a las autoridades rabínicas que están establecidas por el Cielo para dictar las leyes judías.
Así que cuando la Torá dicta leyes para los hijos de Israel, como en el texto que hemos resaltado, no están incluidos en esas leyes los redimidos de entre las naciones, y por lo tanto la ley de la circuncisión de los hijos varones no aplica sobre ellos.
Shavua tov,

viernes, 29 de marzo de 2013

Puede un hijo de Noaj comer de todo?

Puede un hijo de Noaj comer de todo?
El mundo está dividido en dos grupos de personas, los hijos de Israel y el resto de los hijos de Noaj, también llamados gentiles. Para los hijos de Israel hay una dieta más estricta que para los hijos de Noaj. Aunque Noaj sabía bien cuáles eran los animales limpios e impuros para el Eterno (Gén. 7:2,8), en la ley que él y sus hijos recibieron no hay ninguna diferencia entre animales permitidos y prohibidos (Gén. 9:3). Obviamente está permitido a un hijo de Noaj comer de todos los animales sin que sea considerado pecado.
Sin embargo, el pueblo de Israel fue llamado a ser una nación sacerdotal para el Eterno y por eso tiene la obligación de separarse de las cosas y los animales que producen impureza ritual.
Los sacrificios son el pan del Eterno y él sólo podrá “comer” animales que son limpios. Por eso él no permite que sus hijos que pueden vivir cerca de su morada, coman cosas que él no puede recibir en sacrificio. Sus hijos tienen que imitar la conducta de su Padre (cf. Deu. 14:1-3).
Además, un hijo de Israel que come un animal impuro se vuelve ritualmente impuro – en hebreo tamé,טמא – y si come animales abominables se vuelve también abominable para el Eterno, como está escrito en Levítico 11:43-44: “No os hagáis abominables por causa de ningún animal que se arrastra; y no os contaminéis con ellos para que no seáis inmundos. Porque yo soy el SEÑOR vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo. No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra.” (LBLA)
La presencia del Eterno en medio de los hijos de Israel exige una dieta más estricta para que el tabernáculo no sea contaminado por ellos a la hora de entrar en él (7:21).
Los hijos de Noaj no tienen la misma cercanía al Eterno mientras que no opten por convertirse y entrar en el pacto de la circuncisión. Los hijos de Israel son los que están cerca y los hijos de Noaj están lejos (Ef 2:17).
Entonces ¿pueden los hijos de Noaj comer animales que no son limpios? Según entiendo las Escrituras la respuesta tiene que ser sí, les está permitido. Las normas de este capítulo sólo son para los hijos de Israel, como está escrito “para vosotros”.
Ahora, a partir de la primera venida del Mesías hay un grupo dentro los hijos de Noaj que se han acercado al Eterno sin entrar en el pacto de la circuncisión de la carne. Al experimentar la regeneración del Espíritu y la vida de resurrección del Mesías, estos hijos de Noaj que antes estaban lejos, han sido hecho cercanos por la sangre del Mesías, como está escrito en Efesios 2:13: “Pero ahora en el Mesías Yeshúa, vosotros, que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre del Mesías.” (LBLA revisada)
Esto significa que estos hijos de Elokim que no son de la circuncisión tienen una cercanía al Eterno que el resto de los hijos de Noaj no pueden tener. En su espíritu pueden entrar en el tabernáculo celestial. Sin embargo no podrán ser considerados como hijos de Israel físicos por no estar en el pacto de la circuncisión física. En el espíritu tienen el mismo estatus que los judíos nacidos de nuevo, pero en su función física no lo tienen. Mientras que no se circunciden en la carne convirtiéndose en judíos no están obligados a cumplir todos los 613 mandamientos (cf. Gal. 5:3). Pero por estar más cerca que el resto de los hijos de Noaj tienen mayor obligación en cuanto a la Torá pero no tienen la misma obligación que los hijos de la circuncisión. Los hijos den Noaj tienen la obligación de cumplir 7 mandamientos generales y los hijos de la circuncisión tienen la obligación de cumplir 613 mandamientos específicos. Entonces ¿cuántos mandamientos tienen que cumplir los hijos de Noaj que son adoptados como hijos de Avraham por el Mesías Yeshúa? ¿Tienen la obligación de cumplir estos mandamientos de la dieta santa que aparecen en el texto de esta semana?
Lo cierto es que los hijos de Noaj que ahora son adoptados como hijos de Avraham sin entrar en la circuncisión de la carne tienen mayor obligación que el resto de los hijos de Noaj, pero menor obligación que los hijos de la circuncisión. Sin embargo, los Escritos de los Emisarios del Mesías no dan una respuesta clara sobre este punto sino dejan la puerta abierta para los que desean cumplir más mandamientos (Hech. 15:21). Este es un tema bien difícil porque la línea divisoria entre judíos y no judíos no está bien marcada en el Mesías. No obstante, en el Mesías el judío no puede bajar de las normas del Eterno que le fueron dadas, para adaptarse al no judío, sino lo contrario, el no judío tendrá que aprender a respetar y, hasta cierto grado, también cumplir las normas de los judíos si desea vivir en armonía con ellos.
Personalmente pienso que un hijo de Noaj regenerado por el poder de la resurrección del Mesías no está obligado a cumplir los mandamientos de no comer animales que no son limpios, excepto los que la Torá considera abominables (como los mariscos, los reptiles y los insectos), pero si desea santificarse y vivir una vida más entregada de manera práctica también debe seguir las otras reglas acerca de animales puros e impuros.
Ahora, si pertenece a una comunidad donde hay judíos debe adaptarse a su estilo de vida en cuanto a la comida para poder comer con los judíos. El judío no puede comer algo impuro o abominable porque le está prohibido, y si un no judío desea compartir la mesa con un judío tendrá que respetar esas normas para no hacerle pecar.
Que el Eterno nos ayude a encontrar el equilibrio en todas estas cuestiones.

jueves, 28 de marzo de 2013

¿Cuál fue la grandeza de Moshé?

¿Cuál fue la grandeza de Moshé?
La mayoría de las cosas que el Eterno estableció en el culto terrenal no son presentadas con explicaciones. No estoy seguro que Moshé entendió todos los porqués de todos los detalles. En muchas ocasiones quizás se preguntó ¿por qué hay que hacer esto y lo otro?
Por su puesto, en cada detalle se esconden secretos espirituales y celestiales que manifiestan la magnitud de la sabiduría divina y el Eterno nos presenta un servicio lleno de retos para escudriñar lo que hay detrás y así poder conocer las profundidades del Eterno mismo. Pero no creo que Moshé conocía todos los misterios ni se le fue revelado todo.
De esta manera su obediencia se engrandece porque en ocasiones tuvo que obedecer sin entender el porqué de las cosas. Un niño que recibe una orden de su padre tiene la tentación de decir ¿por qué?. Con otras palabras, sólo estaría dispuesto a obedecer si entendiera la razón para hacer lo que el padre le mandó hacer. No así con Moshé, a pesar de que en ocasiones no entendía el porqué de las cosas, él obedecía. La razón de su obediencia no estaba basada en su comprensión sino en su confianza y fidelidad. Obedeció simplemente porque el Eterno lo había mandado, y punto. Y esa fue su grandeza.
Amado discípulo del Mesías, sé obediente a lo que el Eterno manda, aunque no lo entiendas. Esto te elevará en los ojos del Cielo.
Que el Eterno nos ayude a ser obedientes de corazón aunque no entendamos la razón del mandamiento.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Jesed de Jesed

Día Uno: Jesed de Jesed

'Hoy es un día del Omer"
PRIMERA SEMANA: JESED
AMOR, BENEVOLENCIA
Amor es el componente que, individualmente, es el más poderoso y necesario en la vida. Amor es el origen y fundamento de todas las interacciones humanas. Es tanto dar como recibir. Nos permite llegar más alto y más allá de nosotros mismos, sentir a otra persona y que esa otra persona nos sienta a nosotros. Es la herramienta por medio de la cual aprendemos a sentirla más excelsa realidad — Di-s.
AMOR ES TRASCENDENCIA
PRIMERA SEMANA PRIMER DÍA.
"Hoy es un día del Omer".
Jésed de Jésed
Amor en el Amor
Examina el aspecto afectivo del amor, la expresión del amor y su grado de intensidad. Todos tienen la capacidad de amar en su corazón. La pregunta es si, y cómo, lo concretamos y expresamos.
Pregúntate a ti mismo;
* ¿Cuál es mi capacidad de amar a otra persona? * ¿Tengo problemas de dar? ¿Soy mezquino o egoísta? * ¿Me cuesta dejar entrar a otro en mi vida? * ¿Tengo lugar para otro? * ¿Permito que haya lugar para alguien más? * ¿Le temo a mi vulnerabilidad, a abrirme y salir lastimado?
Cómo expreso amor! * ¿Soy capaz de comunicar mis verdaderos sentimientos? * ¿Me contengo de expresar mis sentimientos por miedo a la reacción del otro? * O, por el contrario: ¿expreso con frecuencia mucho amor demasiado pronto? * ¿Malinterpretan otros mis intenciones?
A quién amo! * ¿Amo solamente a aquellos con quienes me siento vinculado y que se vinculan conmigo?
* ¿Tengo la capacidad de amar a un extraño, de tender una mano solidaria a alguien a quien no conozco? * ¿Expreso amor solamente cuando ello es cómodo?
¿Por qué tengo problemas con el amor y qué puedo hacer al respecto? * ¿Incluye mi amor los otros seis aspectos de Jésed, sin los cuales el amor se vería distorsionado e incapaz de concretarse realmente?
— EJERCICIO DEL DÍA:
Encuentra una nueva manera de expresar amor a un ser querido.  www. jabad.com

martes, 26 de marzo de 2013

¿Podemos ofrecer fuego extraño delante del Eterno?

¿Podemos ofrecer fuego extraño delante del Eterno?
El pecado que cometieron Nadav y Avihú delante del Eterno fue mortal por el hecho de gozar del derecho de estar cerca de él. Cuanto más cerca del Eterno estemos, más se nos exige de disciplina y obediencia. Si otros hubieran hecho lo mismo fuera del lugar santo, no hubiera salido fuego de la presencia del Eterno para consumirlos.
La Torá repite tres veces que el delito de estos hombres fue presentar fuego extraño delante del Eterno (Lev. 10:1; Núm. 3:4; 26:61). El fuego se volvió extraño porque lo que hicieron no estaba basado en la obediencia y el sometimiento.
Tenemos que hacernos la pregunta de qué manera se puede ofrecer fuego extraño en el servicio al Eterno en la congregación y en la vida personal. Si el incienso ofrecido delante del Eterno representa las oraciones habladas y cantadas podemos sacar la conclusión de que los cantos de alabanza son incienso delante del Eterno. ¿Es posible presentar cantos delante del Eterno con fuego extraño? ¿Qué es fuego extraño?
El fuego es algo intenso, algo caliente, algo que arde. El fuego puede representar la inspiración, la energía que nos mueve a cantar. Si hay motivos impuros para cantar las alabanzas del Eterno en la congregación, el fuego es extraño.
Otro tipo de fuego extraño puede ser la inspiración que está detrás de las canciones que vienen del mundo de los hijos de desobediencia, la música mundana.
Tengamos mucho cuidado de no escuchar ni cantar canciones inspiradas por las corrientes de música del mundo que tienen una fuente de inspiración impura. Una persona que desea vivir cerca del Eterno tiene que cuidar muchísimo sus oídos. Si nos alimentamos de lo que tiene una inspiración extraña al fuego santo del Eterno, nuestras almas van a ser contaminadas por el fuego extraño y no podemos presentar ese fuego en nuestras alabanzas al Eterno. El fuego que viene del cielo es puro, el fuego que viene del mundo es impuro. No podemos mezclar los fuegos.
Que el Eterno nos ayude a poner un límite bien marcado contra el fuego extraño que hay en la música popular para poder tener oídos sensibles a las canciones que hay en el cielo y así poder presentar las alabanzas puras inspiradas solamente por el fuego celestial.
Bendiciones,

lunes, 25 de marzo de 2013

Qué fue lo que faltaba para la manifestación de la gloria?

¿Qué fue lo que faltaba para la manifestación de la gloria?
A pesar de que Aharón había presentado todas las ofrendas por sí mismo y por el pueblo tal como el Eterno había mandado a Moshé, la gloria del Eterno no se manifestaba cuando él levantó sus manos y bendecía al pueblo. Entonces Moshé tomó a su hermano y lo llevó al lugar santo para estar a solas con él y con el Eterno. Luego cuando salieron los dos y juntos bendijeron al pueblo, la gloria del Eterno apareció a todo el pueblo en forma de un fuego celestial que consumió los pedazos que estaban sobre el altar. Esa manifestación fue impresionante. A partir de ese momento el fuego del cielo reemplazó el fuego que había sido encendido por los hombres sobre el altar y los sacerdotes sólo tenían que mantener vivo el fuego celestial poniendo leña sobre el altar todas las mañanas
De alguna manera el Eterno quiso mostrarnos que la bendición de un hombre no era suficiente para que su gloria se manifestara. La unidad entre hermanos tenía que ser expresada de manera práctica para que esa gloria pudiera venir. Esto nos enseña que el amor y la unidad prácticos entre hermanos son una condición para la presencia del Eterno en el pueblo y en nuestras familias.
Hay una íntima relación entre la unidad entre hermanos y la manifestación de la gloria del Eterno.
Si realmente deseamos ver y vivir en la gloria del Eterno entre nosotros tenemos que cuidar muchísimo esta parte. Es imposible vivir en la gloria del Eterno si hay envidias, disensiones, rivalidades, habladurías, sospechas, egoísmo, falta de compasión y amor entre nosotros.
Que el Eterno nos limpie de todo lo que nos divide para que podamos experimentar, ver y vivir en su gloria de manera personal y colectiva

domingo, 24 de marzo de 2013

¿Queremos ver la gloria del Eterno?

Levítico 9:1-16
Y Moisés dijo: Esto es lo que el SEÑOR ha mandado que hagáis, para que la gloria del SEÑOR se aparezca a vosotros

.
(Lev. 9:6 LBLA)
¿Queremos ver la gloria del Eterno?
El Eterno desea manifestar su gloria en medio de su templo. Para poder llegar a ese fin era necesario eliminar el pecado primero de la familia del sumo sacerdote y luego del pueblo. Los sacrificios de los animales sin defecto servían para cubrir los pecados de los hijos de Israel, pero no los pudo quitar del todo. Sólo el sacrificio del Mesías hecho una vez por toda la raza humana desde Adám en adelante es capaz de quitar los pecados del hombre. Sin embargo, los sacrificios de los animales son necesarios para que la gloria del Eterno pueda ser manifestada en su templo terrenal sin que los hombres, que todavía tienen el pecado en su naturaleza, mueran por esa gloria.
Ahora había llegado el momento de iniciar el culto al Eterno en el tabernáculo. Los sacrificios no eran un fin en sí, sino sólo medios por los cuales la presencia visible del Eterno podía manifestarse y permanecer en el pueblo. Esa presencia de Su gloria, esa shejiná, era la meta de todo el culto del tabernáculo y ahora había llegado el momento de poder experimentar la entrada de esa gloria de manera visible.
En el versículo 4 está escrito que HaShem mismo se iba a aparecer a los hijos de Israel, pero en el versículo 6 habla de la gloria el Eterno. Esto nos enseña que la gloria del Eterno es su presencia, es Él mismo de manera manifestada. Él es invisible pero puede manifestarse de manera visible al ojo humano.
Pero no sólo eso, la presencia de la gloria del Eterno es algo que también afecta las emociones. Es posible no solamente ver sino también sentir su gloria. Hoy en día no podemos ver su gloria en medio del pueblo, porque aún no tenemos el templo en Yerushalayim, pero sí es posible sentir y es posible vivir y caminar en ese sentimiento de su inmediata presencia en nuestros templos personales.
Esa gloria, esa presencia del Espíritu del Eterno, es más valiosa que cualquier cosa de este mundo. Su cercanía en nuestras vidas es más válida que todo lo demás. El anhelo por esa gloria es la aspiración más alta que un hombre pueda tener y la Torá nos enseña el camino para poder ver, recibir y vivir en esa gloria.
La Torá Viviente es la manifestación de esa gloria aparte del templo edificado por manos humanas, como está escrito en Juan 1:14: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó (literalmente: puso su tabernáculo) entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (LBLA)
En la oración del Sumo Sacerdote Celestial vemos también la gran aspiración del cielo de mostrar la gloria del Eterno a los hombres, como dice en Juan 17:22, 24: “La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno… Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.” (LBLA
La remisión del pecado es una condición muy importante para poder ver su gloria. Otra de las cosas que la Torá nos enseña es la obediencia a los mandamientos. El versículo que hemos destacado nos enseña que para poder ver la gloria del Eterno hay que hacer lo que él ha mandado que se haga.
¿Queremos ver la gloria del Eterno? Entonces tenemos que hacer lo que él nos ha mandado. Y esto no es un mensaje principalmente individual, sino colectivo. Por eso dice “a vosotros”.
¿Deseamos realmente la gloria del Eterno entre nosotros? ¿Estamos dispuestos a combatir el pecado en todas sus formas y obedecer al Eterno en todo lo que nos manda?

sábado, 23 de marzo de 2013

¿Fue Moshé un mediador?

Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Escríbete estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel.


(Éx. 34:27 LBLA)
¿Fue Moshé un mediador?
Cuando el pueblo pecó con el becerro de oro hubo un cambio de actitud en el Eterno hacia ellos. Si no fuera por la intercesión y la entrega de Moshé por su pueblo, el pueblo hubiera sido extinguido. Por causa de Moshé el Eterno perdonó al pueblo y renovó el pacto con ellos. Pero la renovación del pacto no fue directamente con el pueblo, sino con Moshé e Israel.
HaShem hizo un pacto con Moshé y como Moshé no quiso desligarse del pueblo, el pueblo fue beneficiario de ese pacto. Si no fuera por Moshé, el pueblo no tendría pacto. Así que Moshé fue un mediador entre el Eterno y el pueblo.
De la misma manera fue con el Mesías Yeshua que fue levantado como un profeta como Moshé (Deut. 18:15, 18). El pacto fue renovado con el pueblo de Israel por causa de él, como está escrito en Isaías 42:6 y 49:8: “Yo soy el SEÑOR, en justicia te he llamado; te sostendré por la mano y por ti velaré, y te pondré como pacto para el pueblo, como luz para las naciones… Así dice el SEÑOR: En tiempo propicio te he respondido, en día de salvación te he ayudado; te guardaré y te daré por pacto del pueblo, para restaurar la tierra, para repartir las heredades asoladas.” (LBLA) Y en Jeremías 31:31-33 está escrito: “He aquí, vienen días – declara el SEÑOR – en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos – declara el SEÑOR; porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días – declara el SEÑOR –. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.” (LBLA) Y en Mateo 26:27-28 está escrito: “Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.” (LBLA)
El pacto renovado con Israel ha sido establecido por medio del Mesías Yeshúa de una manera similar que la renovación del pacto con el pueblo de Israel por medio de Moshé. La diferencia es que el pacto renovado por medio del Mesías es mucho más poderoso que la primera renovación. El que rechaza la renovación del pacto en el Mesías no podrá apropiarse de los poderes de ese pacto y nunca será liberado de sus pecados.
¡Bendito sea el Eterno por Yeshúa el mediador del pacto renovado con el antiguo Israel!
Shabat shalom,

martes, 19 de marzo de 2013

¿Cuál es el derecho de los que sirven en el altar?

¿Cuál es el derecho de los que sirven en el altar?
El Eterno escogió a los sacerdotes para servir en el altar. Era un trabajo duro y complicado y muchas veces atentaba contra la salud, porque al servir, los sacerdotes sólo vestían ropas de lino y tenían que caminar descalzos. Durante el invierno tenían que pasar frio durante su servicio en el templo. Sólo la bondadosa mano del Eterno podía guardarles de las enfermedades. En todo esto tenían que mantener su ánimo alegre para que su servicio pudiera ser bien recibido delante del Eterno y para que el pueblo pudiera encontrarse con la alegría del Eterno cuando venían con sus ofrendas al santuario.
Una persona escogida para servir al Eterno de manera más sagrada tiene que pagar un precio más alto para poder cumplir su ministerio. Hay mayor exigencia de disciplina, oración, estudios, entrega, esfuerzo y sobre todo responsabilidad. La carga de la responsabilidad de un líder es muchas veces lo que más le pesa, al menos si tiene una conciencia sensible y desea hacer las cosas correctamente delante del Eterno y de los hombres.
A esto se puede añadir ayunos y desvelos, envidias y habladurías de la gente, malos entendidos y persecuciones de los impíos. La lista puede ser larga, como en 2 Corintios 6:4-10: “en todo nos recomendamos a nosotros mismos como ministros de Dios, en mucha perseverancia, en aflicciones, en privaciones, en angustias, en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos, en pureza, en conocimiento, en paciencia, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en la palabra de verdad, en el poder de Dios; por armas de justicia para la derecha y para la izquierda; en honra y en deshonra, en mala fama y en buena fama; como impostores, pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, y he aquí, vivimos; como castigados, pero no condenados a muerte; como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo.” (LBLA)
Un escogido tiene que sacrificarse más que el resto del pueblo, pero al mismo tiempo tiene el derecho a recibir una buena recompensa tanto en este mundo como en el mundo venidero cuando es fiel a su llamado. Los sacerdotes tenían el derecho y la obligación de comer de los sacrificios que fueron presentados en el tabernáculo y los dos templos. También podían beneficiarse de las pieles y demás productos que no fueron quemados en el altar.
Esto nos enseña que el que se dedica al servicio del templo y todo lo relacionado con él, tiene el derecho a beneficiarse económicamente de ello.
Con otras palabras, los que se consagran al estudio y enseñanza de la Torá y todo lo que tiene que ver con el culto divino, tienen el derecho a recibir los diezmos y ofrendas del pueblo que se beneficia de su servicio, como está escrito en 1 Corintios 9:13-14: “¿No sabéis que los que desempeñan los servicios sagrados comen la comida del templo, y los que regularmente sirven al altar, del altar reciben su parte? Así también ordenó el Señor que los que proclaman el evangelio, vivan del evangelio.” (LBLA) Y en Gálatas 6:6 está escrito: “Y al que se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le enseña.” (LBLA) Y en 1 Timoteo 5:17-18 está escrito: “Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza. Porque la Escritura dice: NO PONDRAS BOZAL AL BUEY CUANDO TRILLA, y: El obrero es digno de su salario.” (LBLA)
Kol tuv,

lunes, 18 de marzo de 2013

¿Cómo se puede mantener ardiendo?

Levítico 6:8-18 (6:1-11 versión hebrea)
El fuego del altar ha de mantenerse encendido en él… El fuego se mantendrá encendido sobre el altar; no se apagará, sino que el sacerdote quemará leña en él todas las mañanas… El fuego se mantendrá encendido continuamente en el altar; no se apagará.

(Lev. 6:9b, 12a, 13 LBLA)
¿Cómo se puede mantener ardiendo?
La Torá repite tres veces la importancia de no dejar que el fuego se apague sobre el altar. Un fuego necesita tres ingredientes para poder existir: combustible, oxígeno y calor. Si falta alguno de estos tres, el fuego no arde. El fuego que estaba en el altar del tabernáculo había caído desde el cielo. Los sacerdotes estaban encargados de mantener vivo ese fuego constantemente. El calor se mantenía en las llamas y en los carbones encendidos. El oxígeno venía del aire ambiental. Sólo hacía falta añadir la leña.
Esto nos enseña acerca de la importancia de mantener el fuego celestial encendido sobre el altar personal que cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior. Cada mañana hay que poner más leña sobre el fuego. ¿Qué es leña?
La leña es el producto de la vida y la muerte de un árbol. Está escrito que la Torá es un árbol de vida, cf. Proverbios 3:18. También Mashiaj se compara a sí mismo con un árbol, cf. Lucas 23:31; Juan 15:1. Esto nos enseña que el combustible que alimenta el fuego en nuestro corazón es la Torá y el Mesías. La vida y la muerte del Mesías ha creado suficiente leña para que podamos arder eternamente delante de HaShem. Cada mañana hay que poner más leña en su corazón para arder continuamente delante de HaShem.
La leña es añadida en la oración, la alabanza y el estudio de las Escrituras que cada creyente hace todas las mañanas. La única manera de poder mantener el fuego celestial ardiendo en nuestra vida es ponerle más leña. Es una tarea diaria.
Querido lector, si experimentas que el fuego de tu vida espiritual se está apagando, necesitas tomar en serio este mandamiento y orar cada mañana y leer y estudiar las Escrituras santas.
El oxígeno es parte del aire. La palabra hebrea para viento es ruaj - רוח. Ruaj también se traduce como “Espíritu”. Esto nos enseña que el oxígeno para el fuego celestial es el Espíritu de HaShem. Si falta el Espíritu en la oración y la lectura, el fuego se va a apagar.
Que tampoco falte el calor en nuestra devoción a HaShem. El calor podría simbolizar el amor y la intensidad de nuestra entrega, en hebreo kavaná - כונה.
¡Asegúrate que el fuego no se apague en tu vida!

viernes, 15 de marzo de 2013

Necesito crecer espiritualmente?

Necesito crecer espiritualmente?
Lee 1 Pedro 2.1-3

Cuando un niño tiene hambre no le importa de qué color es su cuna, ni si viste alguna ropa elegante. Cuanto tiene hambre no le importa su juguete favorito, ni las canciones que tanto le gustan. “¡Quiero que me den mi leche!” Eso es todo lo que le interesa.

¿Cómo puedes crecer espiritualmente? ¿Qué te hace falta? Es necesario que desees la leche espiritual de la Palabra de Dios de la misma manera que un recién nacido desea la leche de su madre.

Por lo tanto, dejen de hacer lo malo. No se digan mentiras, no sean hipócritas, no sean envidiosos ni chismosos. Más bien busquen todo lo que sea bueno y ayude a su espíritu, así como los niños recién nacidos buscan desesperadamente la leche de su madre.

Pon a un lado todo lo demás. Deja a un lado la malicia. Deja a un lado todo lo engañoso. Deja a un lado toda hipocresía y toda envidia. Echa fuera todas estas cosas y dedícate a alimentarte de la Palabra de Dios, de la Biblia, con el mismo anhelo con que un niño desea la leche.

Necesitas dejar a un lado todas las otras cosas de las que pudieras estar hambriento, pero que en realidad no te ayudan a crecer. Tienes que cultivar tu apetito por las Escrituras.

Lo bueno es enemigo de lo mejor. Es por eso que no solo tienes que abandonar la maldad, sino también lo que parece bueno pero te impide alcanzar lo mejor: El crecimiento espiritual que Dios desea que tengas mediante su Palabra.

Reflexión:


Dedicaré tiempo a leer, a meditar, a estudiar, la Biblia. Dios me bendecirá en mi anhelo de crecer espiritualmente.

miércoles, 13 de marzo de 2013

¿Qué nos enseña la sal?

, toda ofrenda de cereal tuya sazonarás con sal, para que la sal del pacto de tu Dios no falte de tu ofrenda de cereal; con todas tus ofrendas ofrecerás sal.

(Lev. 2:13 LBLA)
¿Qué nos enseña la sal?
La sal tiene dos funciones principales, sazonar y preservar. Una comida sin sal es insípida y alimentos bien salados se mantienen sanos durante mucho tiempo. Por estas razones la sal no podía faltar en la mesa del Eterno. Todos los sacrificios que subían al altar tenían que tener sal. Los sacrificios son una comida para el Eterno (Lev. 21:22) y por lo tanto siempre tiene que ser sazonada con sal ya que toda comida debe tener sal. Y como la sal tiene la capacidad de preservar los alimentos, también simboliza algo perpetuo.
La sal del Mar Salado, llamada “sal de Sodom”, que normalmente se usaba en Israel en tiempos antiguos, nunca pierde su sazón. Por esta razón la sal simboliza lo eterno y es usada como señal de pacto. Lo fundamental de un pacto es que sea perpetuo y por eso la sal es un buen símbolo para ello.
Cuando el Eterno instituyó las ofrendas en el tabernáculo también ordenó el uso de la sal como recuerdo de su pacto perpetuo con el pueblo. Al llamar un pacto “pacto de sal” – brit melaj,ברית מלך – significa que es un pacto sólidamente establecido y perpetuo. Dos veces aparece esa expresión en las Escrituras (Núm. 18:19; 2 Crón. 13:5).
La sal tenía que acompañar no solamente todas las ofrendas que subían al altar, sino también el incienso y el pan de la proposición. Incluso se usaba para la rampa del altar para que los sacerdotes no se resbalaran.
En la mesa de un judío no debe faltar la sal. Después de la destrucción del templo la mesa en la casa de un judío es vista como un altar. Por eso, después de hacer la bendición sobre el pan, es costumbre echar sal sobre el pan o meter los trocitos de pan en sal antes de comerlos. Así se recuerda el pacto delante del Eterno.
El texto que hemos resaltado también nos enseña que sólo se puede acercarse al Eterno a base de un pacto. Es imposible acercarse al Eterno sin tener un pacto como fundamento. La palabra hebrea que normalmente se traduce como sacrificio es korbánקרבן – (en este versículo fue traducida como ofrenda). La raíz de esa palabra es karav – קרב – que significa acercar(se). El sacrifico no es solamente algo que se acerca al Eterno sino también sirve como medio para acercarse al Eterno. Ahora, sin sal el sacrificio no es acepto delante del Eterno. Con otras palabras sin pacto no hay cercanía al Eterno.
Todos los pactos entre el Eterno y el hombre sirven como plataformas para que el hombre pueda acercarse al Altísimo.
¡Bendito sea el Eterno por los pactos que ha hecho con los hijos de Noaj (Noé), Avraham, el pueblo de Israel, David y el Mesías por medio de los cuales el hombre puede acercarse al Eterno y ser bien recibido!
Bendiciones,

martes, 12 de marzo de 2013

¿Cómo se puede aplicar el principio del holocausto de manera personal?

Vayikrá 24-1
Y llamó
Levítico 1:1-13
es holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el SEÑOR.

(Lev. 1:13b LBLA)
¿Cómo se puede aplicar el principio del holocausto de manera personal?

La olá (holocausto) representa la entrega total de nuestras vidas. Le damos todo lo que somos a HaShem. Nos damos a nosotros mismos a Él. No damos en primer lugar lo que tenemos o lo que podemos lograr, sino a nosotros mismos como ofrenda de ascensión, para ser consumidos delante de Él y no tener nada para nosotros mismos. No nos pertenecemos.
En el momento de la entrega somos presentados ante Él, para luego, poco a poco, experimentar la olá, empezando por darle nuestra vida, representada por la sangre.
Después de darle nuestra vida, Él nos va partiendo en trozos. Primero toma nuestra cabeza, nuestra mente, y la quema hasta que no quede nada de lo nuestro. Entonces nuestra oración será “No se haga mi voluntad sino la tuya. Las cosas no son de la manera que yo las entiendo, sino según lo que tú entiendas y según están reveladas en tu Torá.”
El siguiente paso del sacrificio de nuestro ser es cuando es quitado el “sebo”, aquella protección que cubre nuestras entrañas (nuestros motivos, intenciones y sentimientos). De esa manera somos hechos vulnerables. Nuestra insensibilidad hacia lo divino es eliminada. Esto se puede comparar con la circuncisión del corazón (cf. Deuteronomio 10:16). También puede ser comparado con la eliminación del muro de protección de argumentos alrededor de las emociones y la mente de una persona, como está escrito en 2 Corintios 10:3-6: “Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Elohim para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia del Mesías, y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea completa.” (LBLA revisada)
El siguiente paso de la ofrenda de ascensión es que las entrañas y las patas son lavadas en agua, lo cual representa el proceso de purificación por la Torá, como está escrito en Juan 15:3: “Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado.” (LBLA) En Efesios 5:26 está escrito: “para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra” (LBLA)
Las entrañas representan los motivos, las emociones, los deseos etc. Las patas representan nuestra conducta, el caminar, nuestro estilo de vida. Nuestros motivos y nuestra conducta tienen que ser purificados por la Torá para poder ser ofrecidos delante de HaShem como un olor agradable. HaShem nunca acepta nuestros deseos sin haberlos purificado por la Torá. Tampoco acepta nuestro estilo de vida sin la purificación por la Palabra. Todo tiene que pasar por una corrección, mediante el proceso del estudio de la Torá dirigido por el Espíritu de HaShem. En las Escrituras, tanto la Torá como el Espíritu son simbolizados por el agua.
En la olá, todo tiene que ser quemado. Esto significa que no puedes dejar nada de tu vida para ti mismo si vas a ser agradable para HaShem. Todo tiene que ser entregado tu Padre celestial, pieza por pieza.
Cuando te presentas a HaShem por primera vez con alegría y con el deseo de servirle y ser su siervo y su amigo, Él recibe tu vida. Te da una vida nueva en lugar de la que tú le entregaste. Esa vida nueva es la vida de resurrección por medio de Yeshúa el Mesías. Luego te va reclamando parte por parte, profundizando la entrega hasta que no quede nada de ti mismo, y sólo dependas de la nueva vida de resurrección que hay en Mashíaj. Cuando hayas llegado a ese nivel de la ofrenda de ascensión estás sintiendo y diciendo que tu vida no significa nada para ti, como está escrito en Hechos 20:24: “Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Yeshúa, para dar testimonio solemnemente de las buenas nuevas de la gracia de Dios.” (LBLA revisada) En Mateo 10:39 está escrito: “El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará.” (LBLA) En Lucas 22:42 está escrito: “diciendo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (LBLA)
Los que se entregan totalmente al Eterno serán sumamente elevados.

domingo, 3 de marzo de 2013

Seis días se trabajará, pero el séptimo día tendréis un día santo

¿Qué es melajá?
En el hebreo hay dos palabras principales que se traducen como trabajo, melajá מלאכה

y avodá עבדה. La prohibición para el shabat es hacer melajá no avodá. Entonces para saber lo que está prohibido hacer en shabat es necesario definir lo que es melajá. Y como la palabra melajá se encuentra como resumen de toda la obra de la creación (Gén. 2:3) se puede entender el término como todo trabajo creativo, toda obra que interviene en la creación. Y como la misma palabra también aparece en los textos que hablan de la construcción del tabernáculo los sabios de Israel relacionaron melajá con todo lo que tiene que ver con la obra del tabernáculo.
De allí se sacan los 39 trabajos generales prohibidos para el shabat, sembrar, arar, segar, engavillar, majar, bieldar, limpiar, moler, cribar, amasar, cocer, esquilar, lavar la lana, mullirla, teñirla; hilar, tejer, hacer dos cordoncillos, tejer dos hilos, separar dos hilos; hacer nudos, soltarlos, hacer dos costuras, desgarrar algo con objeto de hacer dos costuras, cazar un ciervo, matarlo o despellejarlo, ensalarlo, curar la piel, pulirla, cortarla; escribir dos letras, borrar con el fin de escribir dos letras; edificar, demoler, apagar (fuego), encender (fuego); golpear con martillo, transportar de un ámbito a otro.
Amado discípulo del Mesías, nuestro Maestro nunca quebrantó el shabat. Sigamos su ejemplo, como está escrito en 1 Juan 2:6: “El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.”
Shavua tov,     www.messianictorah.org

viernes, 1 de marzo de 2013

¿Fue Moshé un mediador?

Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Escríbete estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel.


(Éx. 34:27 LBLA)
¿Fue Moshé un mediador?
Cuando el pueblo pecó con el becerro de oro hubo un cambio de actitud en el Eterno hacia ellos. Si no fuera por la intercesión y la entrega de Moshé por su pueblo, el pueblo hubiera sido extinguido. Por causa de Moshé el Eterno perdonó al pueblo y renovó el pacto con ellos. Pero la renovación del pacto no fue directamente con el pueblo, sino con Moshé e Israel.
HaShem hizo un pacto con Moshé y como Moshé no quiso desligarse del pueblo, el pueblo fue beneficiario de ese pacto. Si no fuera por Moshé, el pueblo no tendría pacto. Así que Moshé fue un mediador entre el Eterno y el pueblo.
De la misma manera fue con el Mesías Yeshua que fue levantado como un profeta como Moshé (Deut. 18:15, 18). El pacto fue renovado con el pueblo de Israel por causa de él, como está escrito en Isaías 42:6 y 49:8: “Yo soy el SEÑOR, en justicia te he llamado; te sostendré por la mano y por ti velaré, y te pondré como pacto para el pueblo, como luz para las naciones… Así dice el SEÑOR: En tiempo propicio te he respondido, en día de salvación te he ayudado; te guardaré y te daré por pacto del pueblo, para restaurar la tierra, para repartir las heredades asoladas.” (LBLA) Y en Jeremías 31:31-33 está escrito: “He aquí, vienen días – declara el SEÑOR – en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos – declara el SEÑOR; porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días – declara el SEÑOR –. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.” (LBLA) Y en Mateo 26:27-28 está escrito: “Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.” (LBLA)
El pacto renovado con Israel ha sido establecido por medio del Mesías Yeshúa de una manera similar que la renovación del pacto con el pueblo de Israel por medio de Moshé. La diferencia es que el pacto renovado por medio del Mesías es mucho más poderoso que la primera renovación. El que rechaza la renovación del pacto en el Mesías no podrá apropiarse de los poderes de ese pacto y nunca será liberado de sus pecados.
¡Bendito sea el Eterno por Yeshúa el mediador del pacto renovado con el antiguo Israel!
Shabat shalom,